Un juez de control de Ciudad de México giró una orden de aprehensión en contra de Jesús Martínez, presidente de Grupo Pachuca, en la que también se incluye a Hipólito Cabrera, representante legal del club, quien lleva trabajando años con el empresario.
Ambos enfrentarán un proceso legal debido al reiterado incumplimiento de sus obligaciones como sujetos de una investigación.
La medida derivó en señalamientos a Martínez y Cabrera por el delito de desobediencia de particulares agravado, después de que los directivos incumplieran el mandato de presentarse a una audiencia inicial.
Dicho ilícito, tipificado en el Código Penal Federal, en los artículos que van desde el 178 al 183, sanciona el desacato de resoluciones emitidas por autoridades judiciales o administrativas.
En la diligencia se formalizaría la imputación en su contra, pero ni el presidente de Grupo Pachuca ni su representante acudieron a las dos primeras citas que les hizo la justicia, motivo por el que se recurrió a una orden de aprehensión directa.
Fuentes cercanas al proceso confirmaron que debido a la doble insistencia y la falta de una justificación válida, el juez declaró a Jesús Martínez e Hipólito Cabrera como sustraídos de la acción de la justicia.
Una vez que se cumplimente la orden de aprehensión contra los dos, serán trasladados al Reclusorio Preventivo Varonil Norte. En el centro penitenciario empezará un proceso legal en su contra y mientras se lleve a cabo, tendrán prisión preventiva oficiosa.
De producirse el arresto, sería la primera ocasión en que directivos de alto rango en el futbol mexicano son sujetos a una orden de aprehensión, tal como sucedió con Guillermo “Billy” Álvarez, expresidente de Cruz Azul.
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