¿Intolerancia a la fructosa? te decimos cómo disminuir los síntomas
Esta intolerancia se debe a la dificultad para metabolizar la fructosa en el intestino delgado, por lo que no se asimila y pasa al intestino grueso donde causa molestias.
La intolerancia a la fructosa desarrolla síntomas como la diarrea, náuseas, vómitos, distensión, dolor abdominal y flatulencias
La intolerancia a la fructosa es la tercera intolerancia alimentaria que sufren las personas; se estima que el 30 por ciento de la población tiene este padecimiento y lo desconoce.
Dentro de las intolerancias alimentarias de algún tipo que sufre la población destaca al gluten, a la lactosa y a la fructosa como las más comunes.
La fructosa es un azúcar que se encuentra naturalmente en las frutas, los jugos de frutas, algunas verduras y la miel.
La fructosa también es un componente básico en el azúcar de mesa (sucrosa), y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa se utiliza para endulzar muchos alimentos y bebidas procesados.
Su absorción tiene lugar a través de las vellosidades intestinales.
Tanto la mala absorción como la intolerancia a la fructosa limita su capacidad de absorción y desarrolla síntomas como la diarrea, náuseas, vómitos, distensión, dolor abdominal, flatulencia, ganancia o pérdida de peso. Este trastorno puede ser heredado.
Esta intolerancia se debe a la dificultad para metabolizar la fructosa en el intestino delgado, por lo que no se asimila y pasa al intestino grueso donde causa molestias.
Sintomatología de la intolerancia a la fructosa:
Diarrea
Náuseas
Vómitos
Distensión
Dolor abdominal
Flatulencia
Ganancia o pérdida de peso
Alimentos con alto contenido de fructosa:
Jugos
Manzanas
Uvas
Sandía
Espárragos
Guisantes
Calabacín
Alimentos con menor contenido de fructosa:
Plátanos
Arándanos azules
Fresas
Zanahorias
Aguacates
Habichuelas
Lechuga
¡Cuida lo que comes!
Lee cuidadosamente las etiquetas de los productos y evita los alimentos que contengan lo siguiente:
Fructosa
Jarabe de maíz con alto contenido de fructosa
Miel
Jarabe de agave
Azúcar invertido
Jarabe con sabor a arce
Melaza
Azúcar de palma o de coco
Sorgo
¡Fíjate en lo que consumes!
El problema no es solo la fructosa que se encuentra en las frutas, jugos y néctares, sino también en la cantidad excesiva que llegues a ingerir al consumir otros productos que contienen azúcar, como los refrescos y dulces.
Recomendaciones:
No consumas más de 35 g. Rebasar esta cantidad implica que consumas, por ejemplo, una manzana, un café con dos cucharaditas de azúcar y un refresco.
Mezcla con verduras. Si combinas el jugo de fruta con el de verduras aumentarás la proporción de fibra y reducirás la velocidad de asimilación de los azúcares.
Opta por endulzantes alternativos. La estevia es un endulzante natural libre de fructosa.
‘Ojo’ con los jugos y néctares de fruta
Los jugos de fruta son ricos en fructosa, sobre todo el de:
Manzana 14 g
Pera 13 g
Mango 13 g
Piña 12 g
Cantidades de fructosa en alimentos
Por cada 100 gramos de frutos secos como pasas o higos se pueden encontrar hasta 37 y 25 gramos de fructosa
El jarabe de maíz de alta fructosa (jmaf) es un endulzante constituido por una mezcla de fructosa-glucosa en proporciones 55-45 por ciento.
En un litro de refresco se podría estar ingiriendo alrededor de 60 gramos de fructosa.
Refrescos, alimentos procesados, cereales y panadería, lácteos y dulcería son endulzados con jarabe de maíz de alta fructosa.