Entre palomitas, aplausos y luces que se atenuaron lentamente, la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui celebró la décima edición del Coyote Film Fest, una noche donde la imaginación estudiantil dejó el aula para conquistar la pantalla de Cinépolis en Antea Lifestyle Center.
De 45 cortometrajes inscritos, 16 finalistas fueron proyectados en las categorías 2D, 3D y Live Action, mostrando historias que viajaron de la comedia al terror, del drama a la ficción, confirmando que las nuevas generaciones no solo dominan la técnica, sino también el arte de emocionar.
Más que un festival, un ritual de inicio
El rector Christian Reyes Méndez dirigió un mensaje a los asistentes durante la décima edición del Coyote Film Fest. / Foto: Joaquín M. Lee
La ceremonia contó con la presencia del rector Christian Reyes Méndez; la directora de la carrera, Elia Zermeño; el presidente de Canacine, Carlos Bernal; y la secretaria de Educación estatal, Martha Elena Soto Obregón, quienes coincidieron en que este encuentro representa mucho más que una práctica escolar: es el primer gran escenario profesional para futuros creadores.
Cada corto proyectado fue resultado de horas de desvelo, renderizados infinitos y pasión compartida.
La secretaria de Educación estatal, Martha Elena Soto Obregón, reconoció el valor académico y creativo del festival estudiantil. / Foto: Joaquín M. Lee
Para muchos, fue la primera vez que escucharon su trabajo vibrar en una sala de cine comercial; para otros, el momento exacto en que comprendieron que su vocación tiene rumbo.
Los ganadores que encendieron la sala
2D: Ambición y amor filial
El equipo de Ambición y amor filial recibió el reconocimiento como ganador en la categoría 2D. / Foto: Joaquín M. Lee
3D: Scrap
Integrantes de Scrap celebran su triunfo como ganadores en la categoría 3D del Coyote Film Fest. / Foto: Joaquín M. Lee
Live Action: ¡Llame ya!
El reconocimiento mayor fue para El tesoro de tus recuerdos, que obtuvo una beca académica internacional en Argentina para su equipo creador.
Así, el Coyote Film Fest no solo celebró diez ediciones: celebró la certeza de que mientras exista alguien dispuesto a contar historias, siempre habrá una pantalla lista para proyectarlas.