En septiembre, los chiles en nogada se vuelven protagonistas de la gastronomía mexicana.
Aunque su origen es poblano, en la Región de los Volcanes del Estado de México se ha convertido en una joya culinaria gracias a las cocineras tradicionales que mantienen viva esta receta.

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Alicia Martínez Gutiérrez, originaria de Morelos pero residente en Ozumba, es una de estas cocineras que lleva décadas perfeccionando la receta de los chiles en nogada, heredada por su abuela.
Alicia destaca por utilizar carne de res y cerdo en su relleno, combinada con frutas como manzana, pera y durazno, todas de producción local.

“La cocina es mi manera de expresar cariño; cada plato es como escribir una carta de amor”, comenta Alicia, quien personaliza el platillo según las preferencias de sus comensales, ya sea capeado o sin capear.
La nogada se elabora con nuez de Castilla, cuya producción en los municipios de Atlautla, Amecameca, Ayapango, Ecatzingo y Ozumba abarca el 80% del total del estado.

El chile en nogada, cuya receta ha sido perfeccionada por generaciones, es adornado con granada y perejil, los colores que representan a la bandera mexicana.
La tradición de este platillo se remonta a 1821, cuando las Monjas Agustinas Recoletas lo prepararon en honor a la Independencia y a Agustín de Iturbide, aunque algunos afirman que el platillo existía desde antes.












