Charly Gallegos se inició en el mundo de la lucha libre hace 14 años; su primer paso fue hacer la máscara del ídolo del momento: el Místico.
Con la ayuda de su papá, y al ser sastre de oficio, empezó a diseñar máscaras e incluyó todo el equipo que necesita un luchador: espinilleras, muñequeras, capas, mallas, leotardos, calzones y trajes de presentación.
Su primer cliente profesional fue el luchador llamado el Blanco, que ahora se llama Optimus. Todo se dio por recomendación de un señor que tenía un local (Mundo Luchístico) en la arena Querétaro. Sin embargo, Charly Gallegos detalla que tardó seis años en perfeccionar su especialidad de mascarero.
A lo largo de su trayectoria, ha trabajado con varios luchadores y la tela que utiliza la compra a proveedores de Estados Unidos y Japón.
Por la pandemia, extendió sus productos especializados de lucha libre en ‘souvenir’ con cubrebocas, máscaras de equipos de futbol, bolsas y trajes concheros, aunque estos últimos tienen un mayor grado de dificultad.
Actualmente trabaja en proyectos de nuevos luchadores del estado y el país; en Querétaro, hay seis mascareros –Charly incluido–. Dice que cada uno tiene su estilo de trabajo, el cual respeta por profesionalismo.