El gobierno del presidente Donald Trum sanciona a cártel mexicano por fentanilo y huachicol. Endureció su ofensiva contra el crimen organizado transnacional al imponer sanciones económicas a tres mexicanos y dos empresas señaladas de operar una red de narcotráfico y robo de combustible vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los más violentos y poderosos de México.
Los sancionados son presuntos operadores en la estructura financiera del CJNG. Según el Departamento del Tesoro, su red ilícita ha drenado millones de dólares del erario mexicano mediante el robo de hidrocarburos, al tiempo que financia el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
Las sanciones implican la congelación de cualquier activo en Estados Unidos y la prohibición de que ciudadanos o empresas estadounidenses mantengan vínculos comerciales con ellos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que su país seguirá utilizando todos los mecanismos disponibles para desmantelar las finanzas del crimen organizado:
“No daremos tregua hasta hacer que Estados Unidos sea seguro de nuevo”, sentenció.
Esta medida forma parte de una estrategia más amplia que desde febrero ya había clasificado al CJNG como una Organización Terrorista Extranjera. El propio Trump ha vinculado el combate al fentanilo con su política comercial, exigiendo a México, Canadá y China tomar acciones contundentes contra la migración ilegal y el tráfico de drogas.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que se trabaja para regular con mayor rigor el transporte de combustible:
“Cualquier pipa que circule deberá demostrar origen y destino del hidrocarburo que transporta. Si no, es ilegal”, advirtió.
El combate al “huachicol” se vuelve prioritario no solo por el impacto económico que representa, sino porque se ha convertido en una fuente paralela de financiamiento para el narcotráfico, lo que refuerza la necesidad de coordinación binacional.
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