Monty, un elefante asiático de 19 años, permanece en completa soledad dentro del zoológico La Pastora, en Nuevo León. Su caso ha despertado una ola de indignación ciudadana, sobre todo después de que el recinto enfrentara críticas por la atención a la osezna Mina.
Organizaciones ambientalistas, activistas y usuarios en redes sociales han señalado directamente al gobernador Samuel García, cuestionando la falta de acciones para garantizar el bienestar del animal.
La presión ha escalado hasta exigir la intervención de autoridades federales, en particular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Los elefantes son animales altamente sociales que dependen de la convivencia con otros ejemplares para mantener un equilibrio emocional y físico.
La permanencia en aislamiento, señalan especialistas, puede afectar su salud mental y generar problemas de conducta, además de debilitar su sistema inmune.
Monty perdió a su madre en el mismo zoológico, presuntamente a causa de infecciones y dolor crónico, de acuerdo con testimonios difundidos en redes. Ese antecedente ha encendido más alarmas entre los defensores de animales.
Por segunda ocasión en menos de un mes, el zoológico La Pastora está en la mira de la Profepa.
El primer episodio ocurrió con la osa Mina, rescatada tras comprobarse las pésimas condiciones en que era mantenida en el recinto
Ahora, el caso de Monty refuerza las denuncias sobre el manejo deficiente de la fauna.
La Profepa subrayó que, tal como lo anunció la semana pasada, en breve realizará una inspección exhaustiva en todas las áreas del zoológico, incluida la situación del elefante de 19 años.
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y sigue la información más de cerca
¿Cómo debería vivir un elefante en cautiverio?
El bienestar de un elefante exige un hábitat amplio, con acceso a áreas verdes, agua limpia y espacio suficiente para desplazarse. Además, necesitan:
Alimentación variada: hierbas, frutas, corteza y suplementos minerales.
Enriquecimiento ambiental: juegos, baños de lodo y estimulación diaria.
Supervisión médica: revisiones veterinarias regulares y control de sus patas.
Convivencia social: contacto con otros elefantes para evitar aislamiento.
Expertos subrayan que un verdadero compromiso implica garantizar un entorno libre de estrés y respetar los ciclos naturales de la especie.