Explosión de pipa en Iztapalapa cobra otra vida: ya van 32 muertos
La explosión de la pipa en Iztapalapa sigue cobrando víctimas; suman ya 32 muertos. Foto: Cuertoscuro
A más de un mes de la explosión en el Puente de la Concordia, muere Tiffany Odette, de 17 años, hija del trabajador de limpia Misael Cano; con ella suman ya 32 muertos de esta tragedia
La noche del 21 de octubre, la Secretaría de Salud de la Ciudad de México confirmó la muerte número 32 por la explosión de la pipa de gas ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, Iztapalapa.
La víctima fue identificada como Tiffany Odette Cano González, una joven de 17 años, hija del trabajador de limpia Misael Cano Rodríguez, quien también perdió la vida en el siniestro.
Más de un mes de lucha por sobrevivir
Desde aquel día trágico, Tiffany permanecía hospitalizada junto con su pequeño hijo Isaí Santiago, de apenas dos años, quien sigue internado en el Hospital de Tacubaya.
La joven resistió más de un mes con heridas graves, pero finalmente su cuerpo no soportó más.
La Secretaría de Salud capitalina informó que, hasta el momento, cinco personas permanecen hospitalizadas, 47 han sido dadas de alta y 32 han fallecido.
El día que cambió todo
El 10 de septiembre, Misael, su hija Tiffany y su nieto viajaban en su auto rumbo a Los Reyes La Paz.
El trabajador había comprado un regalo para el pequeño Isaí. Pero su trayecto se cruzó con la tragedia: la explosión de una pipa de gas que desató una bola de fuego que consumió decenas de vehículos.
Misael fue identificado por un tatuaje en el brazo: el nombre de su hija Tiffany, símbolo del amor inquebrantable que los unía.
La alcaldía de Iztapalapa lamentó profundamente el fallecimiento de Tiffany, recordando la entrega de su padre al servicio público.
Vecinos y compañeros de trabajo del señor Cano también se unieron a las condolencias, describiéndolo como un hombre trabajador y dedicado a su familia.
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Esperanza entre las cenizas
Mientras la familia Cano lucha por la vida del pequeño Isaí, la tragedia de Iztapalapa sigue dejando huellas. La explosión no solo cobró vidas, sino que marcó a toda una comunidad que exige justicia y seguridad ante el manejo de materiales peligrosos.