Durante la marcha convocada por la denominada Generación Z, un grupo de jóvenes encapuchados se enfrentó con elementos de seguridad frente a Palacio Nacional, donde fue derribada parte de la estructura metálica instalada como resguardo en el Zócalo de la Ciudad de México (CDMX).
Los hechos iniciaron cuando varios manifestantes subieron a las vallas que rodeaban el inmueble, mientras otros golpeaban las estructuras entre consignas de “sí se puede”. Al mismo tiempo, asistentes a la marcha rechazaron estas acciones con gritos como “no me representas” y “fuera encapuchados”.
Desde el interior del cerco, policías lanzaron gas, aparentemente proveniente de extinguidores, además de registrarse detonaciones de cohetes. En respuesta, jóvenes comenzaron a golpear de manera constante las barreras con las manos, herramientas y esmeriles para forzar su apertura.
La reacción policial incluyó el uso adicional de gas lacrimógeno y polvo de extintor para contenerlos. Pese a ello, los encapuchados lograron tirar una valla de tres metros de altura y posteriormente desprendieron otras dos láminas del costado derecho del inmueble. Este avance generó que los agentes incrementaran la utilización de gas, proyectiles y objetos incendiarios desde el interior.
Los disturbios ocurrieron mientras se escuchaba música a través de bocinas y se registró la agresión contra una persona acusada de robo por parte de algunos asistentes.
«Manifestantes»:
Por su enfrentamiento con policías tras abrir el muro de vallas frente a Palacio Nacional pic.twitter.com/VDzToCTqLw
Los enfrentamientos se extendieron por más de una hora, con intentos intermitentes de derribar más vallas mediante martillos, esmeriles y artefactos explosivos.
Ante el incremento de la tensión, contingentes de la Generación Z y de la llamada “marcha del sombrero” se replegaron temporalmente, mientras otros entonaban el himno nacional y coreaban consignas como “el pueblo unido jamás será vencido” y “Revolución, revolución”.
A la 1:40 de la tarde, grupos antimotines salieron del perímetro para avanzar hacia los manifestantes, aunque fueron obligados a retroceder tras la reorganización de los inconformes. Durante estos hechos, algunos jóvenes lograron despojar de sus escudos a policías.
Para las 2:04 pm, los manifestantes habían removido cerca de la mitad de las láminas metálicas colocadas frente a Palacio Nacional, alentados por gritos de “vamos a entrar”. Aunque hubo momentos de menor tensión, persistía el riesgo de nuevos intentos de ingresar al inmueble.
Poco después de las 2 pm, un bloque de nueve vallas fue desprendido y arrastrado hasta el Zócalo, donde quedó derribado. La zona sur del perímetro ya presentaba un amplio acceso, mientras policías mantenían sus posiciones con escudos para impedir el avance.
Grupos encapuchados continuaron utilizando cuerdas y lanzando objetos para ampliar la apertura, mientras manifestantes de otros contingentes cantaban nuevamente el himno nacional. En un momento, algunos policías replegados interactuaron con manifestantes y recibieron aplausos.
A las 2:25 pm, los inconformes retiraron otro segmento del cerco, dejando únicamente una sección del palacio protegida. Mientras un sector llamaba a evitar acciones “violentas”, otro insistía en abrirse paso. Nuevas descargas de gas irritante obligaron a un repliegue temporal.
Hacia las 3 pm, prácticamente todas las vallas colocadas en la fachada de Palacio Nacional habían sido derribadas. Los elementos de seguridad formaron una nueva línea con escudos para contener la situación, aunque grupos con el rostro cubierto continuaron retirando estructuras metálicas.
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