Los disturbios registrados la tarde del sábado frente a Palacio Nacional, luego de la marcha de la llamada Generación Z, dejaron un saldo preliminar de 120 personas lesionadas y 40 detenidas, de acuerdo con autoridades capitalinas. Los choques se originaron cuando un grupo del denominado bloque negro se confrontó con elementos policiacos en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.
Las escenas de tensión incluyeron golpes, lanzamiento de objetos y el derribo de tramos completos de las vallas metálicas colocadas alrededor del recinto federal. Aun así, el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, y el secretario de Gobierno, César Cravioto, calificaron la actuación de la policía como “ejemplar” y afirmaron que se trató únicamente de acciones de “contención”.
Cravioto sostuvo además que la movilización fue “organizada por dirigentes de la derecha” y que logró su propósito “provocador”.
Aunque la concentración logró llenar el Zócalo, el gobierno capitalino estimó la asistencia en 17 mil personas. Tras los hechos, la Secretaría de Gobierno y la SSC convocaron a una conferencia urgente. Como ocurrió en la marcha del 2 de octubre, Vázquez presentó inicialmente solo el balance de policías lesionados: 60 heridos y 40 trasladados a hospitales, en su mayoría por contusiones.
Fue hasta el cuestionamiento directo de la prensa cuando el jefe policiaco reconoció que 20 civiles también resultaron lastimados, aunque los describió como casos “con heridas menores”, pese a que en redes circulaban imágenes de personas con lesiones visibles en la cabeza y extremidades.
El funcionario informó además que hubo 20 detenidos presentados al Ministerio Público y 20 más por faltas administrativas, sin entrar en detalles sobre la fuerza utilizada durante esas aprehensiones.
Las detenciones comenzaron alrededor de las 3 pm, cuando los cuerpos de seguridad iniciaron un operativo para retirar a los manifestantes del Zócalo. En calles del Centro Histórico se registraron agresiones contra ciudadanos y periodistas.
Testimonios recogidos en el lugar reportaron casos de personas mayores expuestas a gas irritante, madres que denunciaron golpes y amenazas, así como jóvenes sometidos por varios policías al mismo tiempo. Hubo además señalamientos de despojo de pertenencias por parte de elementos de la SSC.
Pese a estas denuncias, Vázquez reiteró su respaldo a los agentes y solo indicó que se dará seguimiento a posibles actos de violencia institucional.
Desarrollo de la marcha de la Generación Z
La protesta avanzó desde el Ángel de la Independencia sin presencia de policías antimotines. Solo al llegar al Zócalo apareció el despliegue táctico detrás de los tapiales colocados para resguardar inmuebles federales.
El punto de quiebre ocurrió cuando integrantes del bloque negro, apoyados por manifestantes identificados con sombreros, derribaron varias secciones de la barrera que protegía Palacio Nacional. Ese acto, según Cravioto, justificó la intervención de la fuerza pública, pues afirmó que antes de la caída de la valla los uniformados no habían respondido a provocaciones.
El secretario insistió en que los hechos evidenciaron el “carácter provocador” de la movilización y que la intención era generar daños a instalaciones como Palacio Nacional y la Suprema Corte. Aseguró que “algunos dirigentes de la derecha” impulsaron la protesta y que, en su opinión, “participaron pocos jóvenes”.
Con ello, la administración capitalina colocó la responsabilidad de los disturbios en la oposición, a la que acusó de incentivar un escenario violento y de buscar un enfrentamiento directo con las autoridades.
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