La tensión entre México y Perú escaló tras las declaraciones del presidente peruano, José Jerí, quien afirmó estar dispuesto a “desafiar leyes y tratados internacionales” para detener a la ex primera ministra Betssy Chávez,asilada desde hace semanas en la embajada mexicana en Lima.
Ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con firmeza: cualquier intento de ingresar a la sede diplomática sería una violación grave al derecho internacional y tendría consecuencias globales.
La mandataria subrayó que ingresar por la fuerza a la sede mexicana implicaría vulnerar territorio nacional, lo que abriría un conflicto mayor.
El mensaje fue directo: “Una violación así tendría repercusiones económicas, políticas y sociales”. México mantiene su postura: diálogo sí, agresiones no.
¿Qué dijo el presidente de Perú?
Jerí declaró que no descarta ingresar a la embajada para ejecutar la orden de aprehensión contra Chávez.
“Soy una persona abierta a todas las decisiones”, dijo.
Aún sin una postura oficial del gabinete, sus palabras agitaron el ambiente diplomático y encendieron alarmas en la región.
Tras las tensiones, el Gobierno peruano comunicó que respetará las inmunidades diplomáticas de México, en cumplimiento de las Convenciones de Viena.
Esto incluye la inviolabilidad de los inmuebles y archivos de la representación mexicana.
México insiste: traslado seguro para Chávez
La Secretaría de Relaciones Exteriores reiteró que el derecho de asilo obliga a garantizar un paso seguro para Betssy Chávez hacia territorio mexicano.
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La postura sigue intacta: proteger los derechos de quien recibe asilo es una obligación internacional.