Durante 2025, México entregó 55 líderes criminales a Estados Unidos en una operación descrita por el gobierno como una estrategia para reforzar la seguridad nacional.
Los traslados incluyeron figuras del Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas.
Sheinbaum ha insistido en que estos movimientos tuvieron como propósito “la seguridad y la paz del país”, como parte de la cooperación bilateral.
Algunos capos —como Rafael Caro Quintero o los hermanos Treviño Morales— mantenían operaciones desde prisión, facilitadas por redes de corrupción internas.
Traslados blindados y un operativo sin precedentes
El operativo que movilizó a estos criminales requirió 2 mil elementos de fuerzas especiales, así como coordinación total del Gabinete de Seguridad.
Los traslados se realizaron hacia ciudades como Chicago, Phoenix, San Antonio, Nueva York y Washington D.C.
El despliegue detonó dudas sobre la legalidad de algunos procedimientos, aunque hasta ahora no se ha aclarado completamente.
Los movimientos también generaron cambios internos en penales federales: sustitución de directivos, proveedores, custodios y mayor vigilancia de servicios internos.
Uno de los episodios más relevantes fue la entrega de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, quien incluso habría planeado el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada para mejorar su negociación con autoridades estadounidenses.
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El 1 de diciembre, Guzmán López se declaró culpable por delitos de lavado de dinero y narcotráfico ante una jueza federal en Chicago.
Su próxima audiencia quedó fijada para el 1 de junio de 2026. Estados Unidos aclaró que el secuestro de Zambada no implicará beneficios para él durante su proceso.