El crudo invierno en Alaska, Canadá y el norte de Estados Unidos ya tiene efecto en la Ciudad de México. Las bajas temperaturas en el hemisferio norte han provocado la llegada anticipada y en mayor número de pelícanos americanos y otras aves migratorias al Parque Ecológico Xochimilco.
De acuerdo con César Sánchez Ibarra, director de Áreas Naturales Protegidas de la Sedema, este año se espera la presencia de más de 200 ejemplares, una cifra superior a temporadas anteriores.
La razón es clara: lagos y humedales congelados en Norteamérica obligan a estas especies a buscar refugio y alimento en el centro del país.
Entre las especies que ya pueden observarse están patos canadienses y mexicanos, cucharones, cercetas, garzas y el pelícano marrón.
Sin embargo, el más vistoso es el pelícano blanco americano, una de las aves más grandes que visita la capital.
Con una envergadura superior a 1.50 metros, plumaje blanco y vuelo elegante, se ha convertido en el favorito de familias y aficionados a la observación de aves.
Su presencia transforma el paisaje lacustre de Xochimilco y convierte al parque en un punto clave para el avistamiento invernal.
La temporada de observación estará disponible hasta finales de marzo de 2026. El Parque Ecológico Xochimilco abre de martes a domingo, de 6:00 a 18:00 horas.
Especialistas recomiendan acudir con binoculares, ropa cómoda, protección solar y repelente contra mosquitos. Pero, sobre todo, paciencia.
La observación de aves requiere tiempo y silencio para no alterar su comportamiento.
Autoridades ambientales subrayan que no está permitido alimentarlas ni generar ruidos fuertes.
Las aves encuentran por sí mismas el alimento necesario en el ecosistema del humedal; interferir puede afectar su salud y su patrón migratorio.
El fenómeno confirma la importancia ecológica de Xochimilco como zona de refugio para especies migratorias.
En un contexto de cambios climáticos cada vez más marcados, estos humedales funcionan como un santuario temporal que permite a las aves sobrevivir a los inviernos más severos.
Durante las próximas semanas, el cielo del sur de la capital será escenario de vuelos blancos y formaciones en V que recuerdan que la naturaleza también marca su propio calendario.