El Instituto Nacional Electoral (INE) suspenderá el servicio en todos sus Módulos de Atención Ciudadana el lunes 9 de febrero, con motivo del día del personal del organismo.
La atención se reanudará el martes 10 en horarios habituales.
La pausa será nacional y aplica para trámites como inscripción al padrón, actualización de datos o reposición de credencial.
El instituto pidió a la ciudadanía anticipar sus gestiones para evitar contratiempos.
Más allá del cierre temporal, el INE anunció una actualización tecnológica de fondo en sus instalaciones centrales y estatales.
Después de operar durante más de una década con sistemas manuales y tecnología superada, el organismo implementa una nueva plataforma de videovigilancia y control automatizado de accesos.
El objetivo es fortalecer la seguridad institucional, mejorar la protección de datos y optimizar la gestión de visitantes.
José Alberto Pérez de Acha, titular de la Unidad Técnica de Servicios de Informática, explicó que la actualización responde a la necesidad de colocar al instituto al nivel de las exigencias actuales en materia de resguardo y prevención.
El nuevo sistema contempla cámaras en áreas comunes, pasillos y accesos, excluyendo oficinas privadas. Incluye mecanismos de apertura automática de puertas en caso de evacuación, detección de incidentes como caídas y protocolos ante fallas eléctricas.
La modernización abarca ocho edificios centrales y 32 juntas estatales. El equipo fue suministrado por la empresa Verkada y cuenta con garantía de diez años. Además, el personal de seguridad recibe capacitación para el manejo de la nueva tecnología.
En la sede central del INE circulan diariamente cerca de mil personas. La actualización permitirá un control más eficiente del flujo, así como esquemas diferenciados de ingreso, incluido el acceso para prensa acreditada.
El contexto es relevante: el INE se encuentra bajo presión política en medio del debate sobre la reforma electoral y la revisión de sus procesos internos. La actualización tecnológica, en ese escenario, no sólo implica infraestructura; también representa una señal sobre la capacidad institucional de adaptación y control.