La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como un “gesto de acercamiento” las recientes declaraciones del rey Felipe VI, quien reconoció “abusos” y “controversias morales y éticas” durante la Conquista y el periodo colonial.
Desde Palacio Nacional, la mandataria subrayó que este posicionamiento marca una diferencia frente a años recientes, cuando —recordó— ni siquiera se respondió la carta enviada por Andrés Manuel López Obrador solicitando una disculpa por los agravios históricos, lo que derivó en un enfriamiento diplomático.
Sheinbaum destacó que el pronunciamiento del monarca no es un hecho aislado. Mencionó también su visita a una exposición sobre mujeres indígenas mexicanas en España como parte de una serie de señales que apuntan a una posible recomposición de la relación bilateral.
“Se puede decir que no es todo lo que se esperaba, pero sí representa un avance”, sostuvo.
A su juicio, reconocer los excesos y episodios de violencia durante la llegada de los españoles abre la puerta a una conversación más honesta sobre la historia compartida.
La presidenta también aludió a las críticas que el rey ha recibido en España, particularmente desde sectores conservadores que —dijo— mantienen una visión que justifica la Conquista como un proceso civilizador.
Cuestionó esa narrativa al señalar episodios como las matanzas en Cholula y el Templo Mayor, y defendió que en Mesoamérica existían civilizaciones avanzadas con desarrollos científicos, culturales y sociales propios.
“Persisten ideas equivocadas sobre el pasado. Aquí había conocimiento, organización y una riqueza cultural que sigue siendo base de lo que somos”, afirmó.
En su mensaje, Claudia Sheinbaum resaltó el valor de los pueblos originarios y su legado, desde avances matemáticos como el uso del cero por parte de los mayas, hasta su visión del cosmos, la medicina tradicional y el sentido comunitario.
Retomó el concepto de “México profundo” del antropólogo Guillermo Bonfil Batalla para destacar la vigencia de valores como la solidaridad y la vida colectiva en el país.
Ante la posibilidad de una visita oficial de Felipe VI a México, la presidenta no descartó el escenario.
“Hay que reconocer el gesto y seguir avanzando”, dijo, al tiempo que dejó abierta la puerta a futuras decisiones diplomáticas.
También señaló que su agenda internacional contempla eventos clave como la Cumbre Iberoamericana en Madrid y la reunión de APEC en China, lo que podría influir en próximos encuentros bilaterales.
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EL DATO
Las declaraciones del rey y la respuesta del gobierno mexicano colocan la relación entre ambos países en una fase de redefinición. Sin disculpas formales aún sobre la mesa, el reconocimiento histórico comienza a perfilarse como un terreno común para reconstruir puentes.