La presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira por España con una señal clara: Méxicoquiere competir en ciencia e innovación.
Desde Barcelona, la mandataria visitó el Centro Nacional de Supercomputación de la Universidad Politécnica de Cataluña para impulsar el proyecto Coatlicue, la supercomputadora que el gobierno mexicano perfila como la más poderosa de América Latina.
La visita formó parte de una agenda que combinó política internacional, cooperación científica y búsqueda de alianzas estratégicas con Europa.
Presentada oficialmente en noviembre de 2025, Coatlicue fue anunciada como uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos en la historia reciente del país.
El sistema estará integrado por 15 mil GPU distribuidas en miles de módulos de procesamiento, con una capacidad comparable a cientos de miles de computadoras trabajando al mismo tiempo.
Su diseño contempla infraestructura especializada: enfriamiento por agua, alta demanda energética y una red robusta de conectividad para operar servicios remotos de alto rendimiento.
Con ello, México busca reducir dependencia tecnológica externa y fortalecer su capacidad científica propia.
El gobierno federal ha señalado que Coatlicue permitirá resolver tareas que requieren enorme capacidad de cálculo en segundos o minutos.
Entre sus aplicaciones previstas destacan:
Modelos climáticos y prevención de desastres naturales
Optimización agrícola y cosechas inteligentes
Exploración energética mediante análisis de imágenes
Desarrollo de inteligencia artificial nacional
Detección de evasión fiscal con procesamiento masivo de datos
Impulso a universidades, investigadores y emprendimientos tecnológicos
La meta es que el sistema se convierta en motor de innovación pública y privada.
Barcelona, socio estratégico
Durante su recorrido, Sheinbaum conoció la supercomputadora MareNostrum 5, una de las más avanzadas de Europa, así como proyectos de computación cuántica.
También sostuvo reuniones con especialistas y académicos para revisar posibles líneas de colaboración entre instituciones mexicanas y españolas.
México y el centro catalán firmaron previamente un convenio para avanzar en la creación del Centro Mexicano de Supercómputo, pieza clave del proyecto Coatlicue.
La gira marcó la primera visita europea de Sheinbaum como presidenta y buscó proyectar a México como interlocutor serio en innovación, ciencia y desarrollo tecnológico.
Mientras otras naciones compiten por inteligencia artificial, semiconductores y datos, el mensaje desde Barcelona fue directo: México no quiere quedarse atrás.
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EL DATO
Las autoridades estiman que Coatlicue podría instalarse y entrar en operación en aproximadamente dos años. Si se concreta en tiempo y forma, México no solo sumará infraestructura de alto nivel: también entrará con más fuerza a la disputa global por conocimiento, tecnología y soberanía digital.