La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que detrás de las recientes presiones políticas y mediáticas contra su gobierno no se encuentra directamente el presidente estadounidense, Donald Trump, sino sectores de la ultraderecha que operan tanto en Estados Unidos como en México.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que existe una estrategia impulsada por grupos ideológicos que buscan deteriorar la relación bilateral y utilizar a México como herramienta de confrontación política, especialmente de cara a los procesos electorales que se aproximan en ambos países.
“Hay mucho diálogo con Estados Unidos. No considero que sea el presidente Trump quien esté detrás de esta campaña”, afirmó.
Sheinbaum reiteró que su administración mantendrá una postura firme frente a cualquier intento de intervención extranjera en asuntos nacionales
En ese contexto, destacó la relevancia de las reformas electorales que contemplan sanciones e incluso la nulidad de procesos cuando se compruebe injerencia externa.
No obstante, aclaró que la defensa de la soberanía no implica romper los canales de cooperación con Washington.
La presidenta destacó que la comunicación institucional entre ambos gobiernos continúa activa en temas estratégicos como seguridad, migración y coordinación militar.
Mencionó reuniones recientes y próximas entre funcionarios mexicanos y estadounidenses como muestra de que la relación bilateral sigue funcionando.
“Queremos una relación de respeto, colaboración y buena vecindad”, señaló.
La mandataria atribuyó los ataques contra su gobierno a sectores conservadores que rechazan las políticassociales impulsadas por la llamada Cuarta Transformación.
Según explicó, estos grupos cuestionan programas de bienestar, proyectos de inversión pública y el modelo de desarrollo que impulsa su administración.
Para Sheinbaum, existe una coincidencia ideológica entre organizaciones ultraconservadoras estadounidenses y actores políticos mexicanos que buscan debilitar al actual gobierno mediante campañas mediáticas y narrativas de confrontación.
“Son sectores autoritarios que no comparten nuestra visión de desarrollo ni de justicia social”, afirmó.
La presidenta también puso el foco sobre el papel que desempeñan las plataformas digitales en la construcción de la opinión pública.
Aseguró que gran parte de las campañas de desinformación y polarización que circulan en redes sociales responden a intereses económicos y políticos, más que a debates espontáneos entre ciudadanos.
De acuerdo con su análisis, detrás de muchos mensajes existen estructuras organizadas que utilizan cuentas automatizadas, publicidad segmentada y algoritmos para amplificar ciertos temas y moldear conversaciones.
“Parece una discusión natural, pero muchas veces detrás hay robots, financiamiento y estrategias perfectamente diseñadas”, sostuvo.
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Un antecedente que sigue vigente
Para reforzar su argumento, Sheinbaum recordó episodios narrados por el expresidente Miguel de la Madrid en sus memorias, donde describió presiones diplomáticas provenientes de Estados Unidos relacionadas con acusaciones de narcotráfico contra funcionarios mexicanos durante la década de 1980.
La mandataria consideró que estos antecedentes muestran que las tensiones derivadas de temas de seguridad y crimen organizado han sido una constante histórica en la relación entre ambos países.
Por ello, insistió en que México mantendrá una política de cooperación, pero también establecerá límites claros cuando considere que existe una afectación a su soberanía.
LA FRASE
“Siempre habrá diferencias, pero también debemos identificar quiénes buscan que esas diferencias se conviertan en conflicto”.