Después de más de dos décadas de controversia, el proyecto de la presa La Parota quedó cancelado de manera definitiva.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que esta obra hidráulica no será retomada debido al impacto que representaba para comunidades de la zona rural de Acapulco.
Durante la presentación del programa Pensión Mujeres Bienestar en el puerto guerrerense, la mandataria explicó que el Gobierno federal optó por una alternativa basada en infraestructura hidráulica de menor impacto social: la construcción de pozos y tanques elevados para mejorar el suministro de agua potable.
“Ya no lo vamos a hacer porque afectaba mucho a las comunidades”, señaló Sheinbaum al referirse al proyecto que durante años generó oposición entre habitantes, ejidatarios y organizaciones sociales.
La nueva estrategia contempla la instalación de pozos de extracción y sistemas de almacenamiento elevados que permitirán distribuir el agua hacia distintas colonias de Acapulco mediante bombeo y gravedad.
La presidenta detalló que estas obras buscan garantizar el abasto de agua incluso ante fenómenos naturales, luego de los daños ocasionados por los huracanes Otis y John, que afectaron infraestructura hidráulica del municipio.
Entre los trabajos previstos se encuentra la rehabilitación de redes de distribución, especialmente en colonias de la zona alta del puerto, así como la construcción de estructuras que protejan los equipos de bombeo ante posibles crecidas del río Papagayo.
La Parota, una obra marcada por la resistencia social
El proyecto de la presa La Parota fue planteado hace más de 20 años como una central hidroeléctrica sobre el río Papagayo. Su objetivo era generar energía y fortalecer el suministro de agua para Guerrero.
Sin embargo, desde sus primeros años enfrentó la oposición de comunidades que advertían posibles desplazamientos, inundaciones de poblados y pérdida de tierras agrícolas.
El movimiento contra la obra fue encabezado por el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (CECOP), organización que durante años impulsó acciones legales y movilizaciones para detener el proyecto.
Para los habitantes de la zona rural, la cancelación representa el cierre de una etapa marcada por conflictos y la apertura de una nueva ruta enfocada en garantizar el acceso al agua sin afectar sus territorios.
Durante su visita al puerto, Sheinbaum también destacó los avances en la recuperación económica de Acapulco tras los daños provocados por los fenómenos meteorológicos recientes.
La presidenta aseguró que el destino turístico registra una ocupación hotelera cercana al 78 por ciento y estimó que esta cifra podría aumentar durante la temporada vacacional de verano.
Además, afirmó que la recuperación de empleos y la rehabilitación de infraestructura son resultado del trabajo coordinado entre los gobiernos federal, estatal y la población guerrerense.
Con la cancelación de La Parota, el Gobierno federal busca cambiar el enfoque de una gran obra hidráulica por un modelo basado en soluciones locales para atender una de las principales necesidades de Acapulco: el acceso constante al agua potable.
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