La emblemática catedral de Notre Damecelebró su primera misa desde el incendio que devastó gran parte de su estructura en 2019. Este evento no solo marcó un hito religioso, sino que también simbolizó la renovada esperanza y unidad de la ciudad de París y del mundo entero.
Tras más de cinco años de intensas labores de restauración, el corazón espiritual de la capital francesa renació para recibir nuevamente a los fieles.
Bajo las luces de candelabros tradicionales y modernas, Notre Dame volvió a ser testigo de un servicio litúrgico solemne.
El arzobispo Laurent Ulrich preside la primera misa en Notre Dame desde el incendio de 2019. Foto: AP
El arzobispo Laurent Ulrich presidió la misa matutina, que incluyó la consagración de un nuevo altar de bronce. Este acto fue acompañado por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dignatarios y líderes religiosos de todo el mundo.
En total, 170 obispos participaron en esta histórica ceremonia, mientras que miles de feligreses observaban desde los alrededores de la catedral.
La ceremonia fue un recordatorio de lo que significó la catedral para la ciudad y el mundo: un faro espiritual y un monumento cultural incomparable.
En palabras del reverendo Olivier Ribadeau Dumas, rector de Notre Dame, “nadie vivo ha visto la catedral así, ha renacido”.
Una vista del gran órgano y el rosetón oeste de vidrieras antes de la misa inaugural. Foto: AP
Renace Notre Dame
Los trabajos de restauración han dejado la catedral completamente renovada, con paredes de piedra caliza ahora relucientes y vidrieras restauradas que proyectan hermosos patrones de luz sobre la nave.
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Este renacer también es un testimonio del esfuerzo global. Casi mil millones de dólares en donaciones de todo el mundo financiaron la restauración, que incluyó la instalación de nuevas medidas de seguridad, como cámaras térmicas y sistemas avanzados de prevención de incendios. Este trabajo ha sido aclamado como un triunfo de la ingeniería y la solidaridad humana.
Sin embargo, la restauración no ha sido un camino fácil. La contaminación por plomo y la pandemia de Covid retrasaron el proyecto. Pero, a pesar de estos desafíos, la catedral se alza nuevamente, lista para recibir a más de 15 millones de turistas y fieles que cada año se congregan para admirar su grandeza.