El Papa Francisco, de 88 años, volvió a sufrir una caída este jueves en la Casa Santa Marta, dentro del Vaticano, lo que le provocó una lesión en el brazo derecho.
Según el comunicado oficial, el pontífice no sufrió fracturas, pero se le colocó un cabestrillo como medida de precaución.
Este incidente ocurre tan solo unas semanas después de que, el pasado 7 de diciembre, una caída le dejara un notable hematoma en la barbilla tras golpearse con su mesita de noche.
A pesar de las preocupaciones sobre su salud, Francisco continuó con su agenda programada y se le vio en audiencias oficiales, donde ofrecía su mano izquierda para saludar.
El Vaticano confirmó que la caída no fue grave, pero este tipo de accidentes alimenta las especulaciones sobre el estado físico del pontífice, quien enfrenta problemas crónicos de movilidad.
Con frecuencia utiliza una silla de ruedas o un bastón para desplazarse debido a sus dolores en las rodillas.
Durante una reunión con Álvaro Lario, director del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU, el Papa Francisco mostró un gesto de disculpa al saludar con su mano izquierda, evidenciando las molestias en su brazo derecho.
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Preocupación por la salud del pontífice
Francisco, quien ha lidiado con problemas de salud como bronquitis y una cirugía intestinal mayor en 2021, ha descartado cualquier intención de renunciar a su cargo, a pesar de que su predecesor, Benedicto XVI, rompió el protocolo al dimitir en 2013.
En su reciente autobiografía “Esperanza”, Francisco aseguró que no ha considerado la posibilidad de abandonar el papado, incluso en los momentos más complicados de su salud.
Sin embargo, este nuevo incidente reaviva el debate sobre su capacidad para enfrentar las exigencias físicas del cargo.
Con su acostumbrada fortaleza, el pontífice sigue adelante con su misión, demostrando que la fe y la determinación son su mayor respaldo ante cualquier adversidad.