En un tenso enfrentamiento en el sur del Líbano, fuerzas israelíesdispararon el domingo contra manifestantes que exigían la retirada militar de acuerdo con el pacto de alto el fuego.
El saldo de esta confrontación fue devastador: al menos 22 muertos, entre ellos seis mujeres y un soldado libanés, y 124 heridos.
Las protestas estallaron cuando grupos de manifestantes, algunos portando banderas de Hezbollah, intentaron acercarse a pueblos en la zona fronteriza.
Israel justificó los disparos, calificándolos como «tiros de advertencia» para evitar «amenazas sospechosas». Sin embargo, esta acción ha desatado una ola de críticas internacionales.
El presidente libanés, Joseph Aoun, reafirmó su compromiso con la soberanía del Líbano y llamó a la calma. “La integridad territorial de nuestro país es innegociable”, declaró, instando a los ciudadanos a confiar en las Fuerzas Armadas Libanesas para garantizar su seguridad.
Una mujer libanesa sostiene un ramo de flores mientras permanece sentada entre los escombro de una casa destruida tras una ofensiva aérea y terrestre de Israel. Foto: AP.
Mientras tanto, Estados Unidos anunció una extensión del plazo para la retirada israelí hasta el 18 de febrero de 2025.
Según Israel, esta demora se debe a la falta de despliegue del ejército libanés en áreas clave para evitar el regreso de Hezbollah. Sin embargo, los manifestantes consideran esta extensión una violación al pacto de alto el fuego establecido en noviembre.
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La ONU, a través de su misión de paz UNIFIL, instó a ambas partes a cumplir con sus compromisos y evitar más violencia que pueda desestabilizar la frágil situación en la región.
Alrededor de 112,000 libaneses siguen desplazados tras el conflicto, mientras la esperanza de un regreso seguro se desvanece entre la tensión y el fuego cruzado.