El jueves, un terrible choque entre autobús y camión en Zimbabue, en la carretera que conecta Harare con Beitbridge, en la frontera con Sudáfrica, cobró la vida de 24 personas.
Un autobús de pasajeros impactó de frente contra un camión de carga cuando intentaba adelantar a otro vehículo, dejando una escena devastadora.
Según el portavoz policial Paul Nyathi, el autobús llevaba 65 pasajeros y, tras la colisión, los cuerpos quedaron esparcidos en la vía.
El impacto dejó cuerpos esparcidos en la carretera, según informes de medios estatales.
Imágenes difundidas por medios estatales mostraron los restos destrozados de ambos vehículos.
Un funcionario médico confirmó que 17 personas murieron en el lugar del accidente y otras siete fallecieron en el hospital debido a graves traumatismos craneales. Además, 30 personas resultaron heridas y permanecen hospitalizadas.
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El presidente Emmerson Mnangagwa declaró el siniestro como un desastre nacional y anunció que el gobierno asumirá los costos de los funerales.
Policías y rescatistas trabajan en la escena del choque mortal en Beitbridge.
Este accidente reaviva la preocupación sobre la seguridad vial en Zimbabue, donde los choques de autobuses son frecuentes debido al exceso de velocidad y al mal estado de las carreteras.
Aunque la vía donde ocurrió el choque entre autobús y camión en Zimbabue fue recientemente repavimentada dentro de un proyecto de mejora de infraestructura, la realidad es que muchos conductores arriesgan vidas por intentar ahorrar minutos en el camino.