La madrugada del lunes 10 de marzo, el Volcán de Fuego en Guatemala hizo erupción, obligando a las autoridades a evacuar a más de 280 familias y declarar alerta naranja en las zonas circundantes.
Este volcán, uno de los más activos y peligrosos del país, lanzó fragmentos incandescentes y ceniza, creando una columna de humo visible a kilómetros de distancia.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ordenó la evacuación de varias comunidades cercanas al volcán, especialmente en el municipio de San Juan Alotenango, en el departamento de Sacatepéquez. En total, más de 282 personas fueron trasladadas a albergues para su seguridad.
El incremento de la actividad volcánica comenzó la noche anterior, con ruidos fuertes, lava visible y una significativa caída de ceniza.
Aunque la última erupción significativa de este volcán ocurrió en junio de 2023, los residentes recuerdan el devastador evento de 2018, cuando la explosión del Fuego arrasó varias comunidades cercanas, dejando centenares de muertos y desaparecidos.
El Volcán de Fuego, uno de los más activos de Guatemala, está causando una alarma generalizada.
Debido a esa tragedia, muchas familias decidieron evacuar de inmediato, temerosos de un nuevo desastre.
30 mil personas en riesgo
Según la Conred, aproximadamente 30,000 personas están en riesgo, ya que el volcán afecta a los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango. Las autoridades locales han instado a los ciudadanos a evacuar preventivamente para evitar mayores daños.
El Ministerio de Educación suspendió clases en cuatro municipios de las áreas cercanas, y el gobierno cerró la Ruta 14, una de las principales vías cercanas al volcán.
Además, se prohibió el ascenso al Volcán de Acatenango, que es una atracción popular para los turistas debido a su proximidad Volcán de Fuego en Guatemala.
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La caída de ceniza se ha extendido a varios kilómetros a la redonda, mientras las autoridades monitorean de cerca la actividad del volcán, temiendo una posible intensificación de los flujos piroclásticos.
Con las lecciones aprendidas de la tragedia de 2018, las evacuaciones y medidas preventivas siguen siendo prioritarias para evitar nuevas pérdidas humanas.