El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una amenaza contundente: aranceles adicionales del 50% a China sobre todos los productos chinos a partir del 9 de abril de 2025, a menos que el gobierno chino retire su aumento de aranceles sobre los productos estadounidenses.
Esta medida representa un escalofriante 104% de tarifas para China si Pekín no cede antes del plazo de mañana, 8 de abril.
Trump explicó su decisión en un mensaje a través de sus redes sociales, donde reafirmó que si China no elimina sus aranceles adicionales del 34%, que fueron impuestos en represalia por las tarifas estadounidenses de 15% sobre productos chinos en el llamado ‘Día de la Liberación’, su país tomaría medidas aún más drásticas.
«China ha abusado de manera sistemática y a largo plazo de su política comercial y este es el momento de hacerlos pagar», comentó Trump, quien no ocultó su molestia por la respuesta de Pekín.
Aranceles recíprocos
Este conflicto se origina a raíz de una serie de aranceles impuestos por ambas naciones, lo que ha escalado rápidamente hacia una guerra comercial.
Tras el aumento de tarifas de 15% de Trump sobre productos chinos, China reaccionó con un aumento del 34% sobre las importaciones de Estados Unidos, medida que fue considerada como un desafío directo a las políticas económicas de Washington.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China no tardó en responder, afirmando que las medidas adoptadas por Estados Unidos eran injustas y señalando que continuarían con sus propias decisiones para «salvaguardar su soberanía y seguridad».
Además, China tomó represalias al imponer restricciones a las exportaciones de elementos clave de tierras raras, esenciales para la tecnología avanzada, la defensa y la aeroespacial.
Además, incluyó a varias empresas estadounidenses en la lista negra de entidades no confiables, lo que complicó aún más la relación entre ambas potencias.
Mientras tanto, Trump insistió en que las conversaciones con otros países comenzarán de inmediato, pero que con China, las negociaciones se habrían terminado si Pekín no retira sus tarifas antes del plazo fijado.
Trump ha dejado claro que su principal objetivo es reducir el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con otras naciones, y China es una de las más afectadas.
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Con el posible aumento de los aranceles a un 104%, la economía mundial podría enfrentar serias repercusiones. Los analistas temen que esta guerra comercial, que se intensifica cada día más, pueda desencadenar una recesión global, afectando tanto a mercados emergentes como a potencias económicas, generando tensiones en la cadena de suministro y aumentando los costos para los consumidores.
Este episodio de tensión comercial no es solo un problema bilateral, sino que podría tener efectos colaterales significativos en la economía mundial. El conflicto entre Trump y China está en su punto más álgido, y aún no está claro cómo se resolverá.