Roma se prepara para un momento histórico. El Colegio Cardenalicio anunció que el cónclave para elegir al nuevo papa inicia el 7 de mayo.
Tras el funeral del papa Francisco, los 135 cardenales con derecho a voto se han dado un tiempo extra para conocerse, intercambiar ideas y buscar consensos antes de recluirse en la emblemática Capilla Sixtina.
Durante las reuniones preliminares, que incluyeron también a cardenales mayores de 80 años —quienes no podrán votar pero sí influir en el ánimo general—, el ambiente se mostró tenso pero esperanzador.
Entre bromas, risas nerviosas y declaraciones cautelosas, surgió un tema común: el anhelo de unidad en medio de la diversidad.
El cardenal argentino Ángel Sixto Rossi, de 66 años, expresó con optimismo: «Hay esperanza de unidad”, mientras recordaba el legado de misericordia y cercanía impulsado por Francisco.
No obstante, no todos los purpurados coinciden en el camino a seguir. Algunos conservadores claman por un retorno a las doctrinas tradicionales de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, mientras que otros defienden la continuidad del enfoque social y pastoral de Francisco.
El cardenal británico Vincent Nichols, de 79 años, minimizó las diferencias internas:
“El papel del papa es mantenernos unidos, y esa es la gracia que Dios nos concede”.
¿Quiénes votan?
El Colegio Cardenalicio está conformado por 135 cardenales electores menores de 80 años, de los cuales 108 fueron nombrados por Francisco.
Muchos proceden de regiones tradicionalmente periféricas para el Vaticano, lo que añade incertidumbre al proceso: no todos se conocen bien entre sí.
Una baja ya confirmada es la de un cardenal español que no viajará a Roma por motivos de salud. Mientras tanto, las dudas persisten sobre el papel del cardenal italiano Angelo Becciu, condenado recientemente en un tribunal del Vaticano por delitos financieros.
Aunque oficialmente figura como “no elector”, Becciu ha insistido en su derecho a participar en el cónclave, generando debate entre los abogados canónicos.
Aunque el papa Francisco moldeó a buena parte de los actuales electores, su sucesor podría seguir otro rumbo. El cardenal italiano Matteo Zuppi, conocido por su carisma y habilidades diplomáticas, se perfila como uno de los favoritos, aunque su cercanía a las posturas de Francisco podría jugar tanto a su favor como en su contra.
Desde África, el cardenal John Olorunfemi Onaiyekan recordó que los electores no buscan imponer agendas políticas:
“No hemos venido aquí para un mitin político. Hemos venido para tener un papa”, señaló. África tiene 18 cardenales con voto, una fuerza que podría ser decisiva en el cónclave.
También desde Asia y América Latina surgen voces de esperanza y cautela. El cardenal indio Anthony Poola, de 61 años, aseguró que existe un clima de unidad, pero advirtió:
“Cualquier cosa podría pasar”. Mientras tanto, el argentino Rossi confía en que la herencia de cercanía, fe y misericordia de Francisco guíe la elección.
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El cónclave para elegir al nuevo papa inicia el 7 de mayo, es uno de los procesos más antiguos y enigmáticos del mundo, iniciará con el solemne “extra omnes” (“fuera todos”) y culminará con la esperada fumata blanca que anunciará al nuevo líder de la Iglesia Católica, en un mundo que exige cambios profundos y respuestas urgentes.