Uruguay despide con honores a Pepe Mujica y llora su muerte. La nación entera se volcó a las calles para rendir homenaje a quien fue llamado con afecto “el presidente más pobre del mundo”, no por escasez, sino por su vida austera, coherente y profundamente humana.
El cortejo fúnebre recorrió la Avenida 18 de Julio acompañado por miles de uruguayos que, entre flores y aplausos, gritaron: “¡Gracias, Pepe!”.
El ataúd fue trasladado en una cureña tirada por caballos, desde la sede del Ejecutivo al Palacio Legislativo, donde se instaló un velatorio público.
José “Pepe” Mujica, expresidente, exguerrillero y figura entrañable de la izquierda latinoamericana, falleció este 13 de mayo a los 89 años tras una batalla contra el cáncer de esófago.
Partió en paz, en su hogar en las afueras de Montevideo, rodeado por el amor de su esposa y compañera de vida, Lucía Topolansky.
El gobierno decretó tres días de duelo nacional, y Montevideo se llenó de banderas a media asta y mensajes de amor.
Así reaccionan líderes internacionales
Líderes internacionales expresaron su pesar: Lula da Silva anunció su viaje a Uruguay, Gabriel Boric evocó su “esperanza inagotable”, y Cristina Fernández y Pedro Sánchez enviaron condolencias públicas.
Pero Mujica fue mucho más que un político carismático. Su vida fue una lección de congruencia.
Exguerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, pasó 13 años en prisión durante la dictadura militar.
A su salida, en vez de buscar revancha, apostó por la paz, la democracia y la reconciliación.
Durante su presidencia (2010–2015), impulsó leyes revolucionarias como la legalización del cannabis bajo control estatal, la aceptación de refugiados sirios y exreclusos de Guantánamo, y promovió una política social centrada en la dignidad humana.
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Hasta el final de sus días, mantuvo un discurso firme contra el consumismo y a favor de la unidad latinoamericana. Su humildad, su lenguaje directo y su ética intachable le valieron el cariño de propios y extraños. Pepe no acumuló riquezas, pero se llevó el tesoro más grande: el amor de su pueblo.
Lucía Topolansky, su esposa y compañera de lucha, acompañó el cortejo fúnebre con serenidad y amor. Foto: Especial
Durante su mandato, Mujica impulsó leyes pioneras y defendió la justicia social con humildad y firmeza. Foto: Especial
Miles de uruguayos llenaron la Avenida 18 de Julio para despedir a Mujica con flores, aplausos y pancartas. Foto: Especial
Banderas uruguayas, pañuelos blancos y fotografías de Mujica acompañaron la ceremonia en el Palacio Legislativo. Foto: Especial
El féretro de José Mujica fue trasladado en una cureña tirada por caballos, símbolo de respeto y tradición. Foto: EspecialFoto: Especial
Pepe Mujica será recordado no solo como líder político, sino como una figura moral que predicó con el ejemplo hasta el final. Foto: Especial
El silencio respetuoso se rompía con gritos de “¡Pepe eterno!” mientras avanzaba el cortejo por las calles de Montevideo. Foto: Especial
Niños, jóvenes y adultos mayores acudieron con flores y carteles a despedir al expresidente más querido de Uruguay. Foto: Especial