La ciudad angelina atraviesa momentos críticos tras una semana marcada por intensas protestas contra redadas migratorias. Luego de cinco días de movilizaciones ciudadanas, la alcaldesa Karen Bass decretó estado de emergencia y un toque de queda nocturno de 20:00 a 06:00 horas, medida que ya dejó al menos 20 personas arrestadas por violar las restricciones.
La decisión, según las autoridades, busca frenar los brotes de violencia y saqueos registrados desde el pasado viernes, especialmente en el centro de Los Ángeles, donde los manifestantes se han concentrado para exigir un alto a las operaciones migratorias.
El toque de queda no aplica a residentes de la zona, personas en situación de calle, trabajadores de medios de comunicación acreditados ni a personal de emergencias.
La alcaldesa advirtió que la restricción podría extenderse varios días, dependiendo de cómo evolucione la situación.
“La ciudad ha llegado a un punto de inflexión”, declaró Karen Bass.
La mandataria aseguró que su prioridad es garantizar la seguridad pública, pero organizaciones civiles han comenzado a cuestionar el uso de la fuerza como respuesta a un reclamo legítimo de justicia para las comunidades migrantes.
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