Lo que debía ser una mañana de rutina en el campus escolar Milestone, al noroeste de Daca, se convirtió en la peor tragedia aérea que Bangladesh ha vivido en décadas.
Un avión militar F-7 BGI se desplomó sobre un edificio de dos plantas donde se impartían clases, matando a 31 personas, la mayoría niñas y niños que murieron por graves quemaduras.
El siniestro ocurrió el lunes durante un vuelo de entrenamiento. El aparato —de fabricación china— había despegado minutos antes de una base aérea.
Apenas tomó altura cuando una falla mecánica lo hizo caer sobre el colegio. El piloto, un joven teniente de 27 años, Towkir Islam, también murió. Era su primer vuelo sin instructor.
La pregunta ronda en voz baja entre docentes y familiares: ¿qué hacía un avión de combate sobre una zona densamente poblada? Las autoridades ya iniciaron una investigación para determinar las causas del accidente y por qué el vuelo fue autorizado.
Militares acordonaron la zona del impacto y recogieron restos del avión y pertenencias calcinadas de las víctimas.
“Estamos recolectando pruebas, restos humanos y objetos personales”, dijo el oficial de policía Pohone Chakma.
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La tragedia ha dejado una herida profunda en la comunidad educativa y en todo Bangladesh, que difícilmente podrá olvidar a los pequeños que perdieron la vida en un lugar donde se supone que debían estar seguros.