Estados Unidos elevó el tono contra el narcotráfico en la región. Tras el bombardeo de una embarcación procedente de Venezuela, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que vendrán nuevas operaciones militares por aire y mar contra los cárteles.
La nave atacada estaba vinculada al Tren de Aragua, grupo señalado como organización terrorista por Washington.
“Cualquiera que navegue esas aguas con drogas es un narcoterrorista que enfrentará el mismo destino”, declaró Hegseth.
El jefe del Pentágono confirmó la muerte de once presuntos traficantes y recalcó que la operación es un mensaje claro para organizaciones como el Tren de Aragua y el Cártel del Sol.
Hegseth fue directo: el único que debería preocuparse es Nicolás Maduro. Recordó que sobre el mandatario venezolano pesa una recompensa de 50 millones de dólares por acusaciones de narcotráfico.
“Maduro no fue elegido legítimamente y dirige un narcoestado”, sostuvo el funcionario, asegurando que su gobierno intenta “envenenar” a Estados Unidos con drogas.
El secretario de Defensa también restó importancia a la relación entre China y Venezuela, y subrayó que la prioridad de Washington es cortar de raíz las rutas de narcotráfico en el Caribe.
La acción militar se enmarca en la estrategia de Donald Trump, quien —según Hegseth— ha demostrado estar dispuesto a usar “el poder total” de Estados Unidos para cambiar dinámicas globales.
El Pentágono mencionó operaciones previas como Midnight Hammer en Irán y los ataques contra los hutíes, para ejemplificar la disposición del gobierno republicano a actuar con fuerza.
“El presidente Trump ha sellado la frontera y no se detendrá hasta ir a la ofensiva contra los cárteles”, aseguró el secretario de Defensa.
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Señal de advertencia
La ofensiva en el Caribe no es un hecho aislado, sino un aviso para el crimen organizado regional.
Con esta acción, Estados Unidos marca su postura: cualquier cártel que opere en aguas del Caribe será objetivo militar.
El mensaje también se proyecta hacia países aliados y rivales, mostrando la determinación del gobierno estadounidense de usar su poderío para blindar la seguridad nacional.