Estados Unidos conmemoró este 11 de septiembre el 24 aniversario de los atentados terroristas de 2001, que dejaron casi 3 mil muertos y cambiaron para siempre la seguridad internacional.
En el Pentágono, el presidente Donald Trump encabezó la ceremonia junto a la primera dama Melania Trump, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Con solemnidad, fueron leídos los nombres de las 184 víctimas que murieron en el ataque al Pentágono. Tras cada nombre, una campana sonó en señal de respeto. Las escenas recordaron la magnitud de aquella tragedia que impactó no sólo a Estados Unidos, sino al mundo entero.
Trump y Melania encabezaron la ceremonia en el Pentágono por el 11-S. Foto: Especial
Trump anuncia medalla póstuma a Charlie Kirk
Durante su discurso, Trump sorprendió con un anuncio: la Medalla Presidencial de la Libertad será entregada póstumamente al activista conservador Charlie Kirk, asesinado días atrás en una universidad de Utah.
“Me complace anunciar que pronto le otorgaremos la medalla presidencial. Les garantizo una cosa: tendremos una multitud muy grande, muy, muy grande”, afirmó el mandatario, entre aplausos.
El crimen de Kirk, aún bajo investigación, ha sido calificado por la Casa Blanca como un ataque contra la libertad de expresión. El FBI mantiene un operativo nacional para dar con el responsable.
En tono emotivo, Donald Trump recordó los últimos mensajes de las víctimas del 11-S, enviados minutos antes de morir:
Bryan Sweeney, pasajero del vuelo 175, escribió a su esposa: “Haz el bien, te amo. Nos volveremos a ver”.
Renee, embarazada y pasajera del vuelo 77, alcanzó a decir: “Te amo, mamá”.
Tom McGinnis, desde el piso 92 de la Torre Norte, llamó a su esposa: “Si salgo de aquí será un milagro. Cuida de Caitlin”.
“Ese terrible amanecer detuvo el tiempo. Para casi 3 mil familias, el mundo se vino abajo en segundos”, expresó el presidente.
El 11-S marcó al mundo: casi 3 mil vidas perdidas, cuatro ataques coordinados y una herida que aún duele. Hoy, 24 años después, la memoria sigue viva. Foto: Especial
El día que cambió la historia
El 11 de septiembre de 2001,cuatro ataques coordinados con aviones comerciales secuestrados dejaron una herida que aún no cicatriza:
Dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York.
Otro chocó contra el Pentágono.
El cuarto se estrelló en Pensilvania tras la resistencia de pasajeros.
Las imágenes de humo, fuego y personas saltando desde las torres se grabaron en la memoria colectiva. Expertos lo describen como un “recuerdo de cisne negro”: todos saben dónde estaban cuando ocurrió.
“Siempre honraremos a nuestros héroes. Unidos, con un solo corazón, una sola bandera y un glorioso destino bajo Dios, seguiremos adelante”.
Hoy, el lugar de las torres es Ground Zero, un memorial que recuerda la tragedia y que cada año reúne a sobrevivientes, familias y líderes en ceremonias de silencio.
A 24 años, el 11-S no sólo es memoria: es un recordatorio de cómo la tragedia transformó la seguridad aérea, la política internacional y la vida cotidiana de millones.