El presidente Donald Trump dio inicio a la demolición del ala este de la Casa Blanca, marcando el primer paso hacia la construcción de un salón de baile de 8,300 m² con capacidad para 1,000 personas, estimado en 250 millones de dólares financiados con fondos privados.
Durante los trabajos iniciales, una excavadora derribó parte de la fachada, dejando al descubierto escombros, mampostería rota y cables de acero, mientras Trump destacó que el espacio permitirá celebrar cenas de Estado y eventos oficiales más amplios, eliminando la necesidad de carpas temporales. “Será totalmente modernizada y más bonita que nunca”, aseguró.
El ala este alberga tradicionalmente las oficinas de las primeras damas, mientras que el presidente y su pareja trabajan en el ala oeste, conectado mediante la columnata cubierta con la residencia principal.
Esta remodelación forma parte de un proyecto mayor iniciado en enero, que incluye decoraciones doradas en la Oficina Oval y pavimentación del Jardín de las Rosas, consolidando una de las expansiones más grandes en la Casa Blanca en más de un siglo.
Trump también ha propuesto un polémico “Arco de Trump” en Washington, generando atención mediática adicional.
Excavadora inicia la demolición del ala este de la Casa Blanca bajo la supervisión de Trump. Foto: Especial
Financiamiento y apoyo de donantes
La semana pasada, Trump organizó una cena con donantes del salón de baile, donde estuvieron presentes representantes de empresas como Amazon, Apple, Meta, Google, Microsoft y Palantir, todas vinculadas a contratos gubernamentales.
En su red social Truth Social, el mandatario resaltó que el proyecto se financiará exclusivamente con fondos privados, sin utilizar dinero público, y subrayó que esta será la expansión más significativa de la mansión presidencial en más de 100 años.
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Impacto esperado
El nuevo salón permitirá albergar eventos oficiales y cenas de Estado con un nivel de comodidad y modernidad sin precedentes. La remodelación también busca reflejar un estilo más lujoso y funcional, alineado con la imagen de la Casa Blanca como sede de la diplomacia y la política estadounidense.