Una crisis sanitaria por el brote de peste porcina africana (PPA) identificado en la provincia de Barcelona, España, ha desencadenado una solicitud drástica entre las principales organizaciones agrarias y cooperativas del país: el sacrificio preventivo de aproximadamente 40 mil cerdos y jabalíes dentro del radio de vigilancia.
Asociaciones como la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y Asaja Cataluña consideran que es la única manera de frenar una posible expansión del virus que, aunque no afecta a los seres humanos, pone en riesgo un pilar económico de la nación europea.
Por el contrario, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no ha autorizado las indemnizaciones para llevar a cabo la medida, ocasionado malestar en el gremio.
La enfermedad en los animales fue detectada el pasado 28 de noviembre en dos jabalíes hallados muertos en los alrededores del parque natural de Collserola, según confirmó el ministerio. Desde entonces, han encontrado a 13 ejemplares infectados, sin que ninguna granja se haya visto afectada por el momento.
Crisis en España por peste porcina
La preocupación va en aumento debido a que la PPA, altamente letal en animales y sin cura ni vacuna disponibles, puede generar restricciones comerciales millonarias y detener temporalmente las exportaciones de porcinos. Solo en 2023, sacrificaron a 54 millones de cerdos en España, cifra que muestra la dimensión económica del sector en el territorio nacional.
Por lo cual, las organizaciones agrarias propone al gobierno español tres acciones centrales:
Sacrificio preventivo de animales domésticos y jabalíes en un radio de 20 kilómetros
Destino a matadero para animales con resultado negativo, ya que la carne sigue siendo apta para consumo humano
Indemnizaciones concisas para productores afectados, estimadas entre 4 y 5 millones de euros.
Durante una reunión el pasado viernes con el ministerio, rechazó activar la partida económica necesaria. Para COAG y Asaja Cataluña, la negativa representa un freno significativo a la estrategia para contener el brote.
“Nos vamos decepcionados porque pedíamos que se pudieran llevar a matadero estos animales (…) y nos han dicho que no pueden habilitar la ayuda correspondiente”, comentó el responsable del sector porcino en COAG, Jaume Bernis.
La molestia del gremio deriva en que, sin un vaciado preventivo, la zona de vigilancia conserva una alta presión sanitaria. Menos animales, aseguran, disminuirían exponencialmente la posibilidad de contagio en caso de que el virus circule de manera no detectada.
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