Este 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar a gran escala en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, lo que desencadenó una situación extraordinaria para el gobierno venezolano y la región.
Trump declaró que Estados Unidos dirigirá Venezuela temporalmente para garantizar una “transición segura” de poder, con posible supervisión política y militar mientras se reorganiza la estructura de gobierno. Esta intervención es descrita como la más significativa desde la invasión de Panamá en 1989.
La intervención ha generado condenas de algunos países, como Brasil, que calificó la acción militar de inaceptable y pidió una respuesta decidida de la ONU, al mismo tiempo que ofreció abrir espacios de diálogo.
Mientras tanto, la comunidad internacional está dividida: algunos gobiernos apoyan la posibilidad de una transición democrática en Venezuela, mientras que otros denuncian la acción estadounidense como una violación del derecho internacional.
Escenarios económicos y sociales
Con Maduro fuera de la escena política temporalmente, expertos señalan que Venezuela podría enfrentar:
Reconfiguración política interna, con posibles figuras opositoras y líderes interinos asumiendo roles de poder bajo supervisión internacional.
Presión social y protestas, tanto a favor como en contra del cambio de gobierno.
Impacto en el sector petrolero, pues Estados Unidos ha expresado interés en participar en la industria energética venezolana, que es clave para la economía del país.
Repercusiones migratorias y humanitarias, dada la crisis prolongada que ha generado flujos de refugiados hacia países vecinos.
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