El descarrilamiento ocurrido cerca de Adamuz, Córdoba, se convirtió en el accidente más grave en la historia de la alta velocidad en España. El saldo preliminar: 39 personas fallecidas y más de 120 heridas, una cifra que podría aumentar conforme avancen las labores de rescate.
Maquinistas que circularon horas antes por ese tramo alertaron anomalías. Uno de ellos relató que escuchó “un ruido extraño”, similar al impacto de un ave, aunque después supo que otros conductores también detectaron vibraciones irregulares.
Conductores consultados coincidieron en que el estado de la infraestructura no es óptimo, especialmente en desvíos, donde las velocidades deben reducirse drásticamente: de 250 km/h a solo 30 km/h.
El accidente ocurrió el domingo a las 19:45 horas.Un tren de la empresa privada Iryo, con casi 300 pasajeros a bordo, descarriló parcialmente, dejando varios vagones invadiendo la vía contraria.
Minutos después, un convoy de Renfe, que cubría la ruta Madrid–Huelva, impactó contra los coches desplazados sin posibilidad de frenar a tiempo.
Restos del tren Iryo tras el descarrilamiento cerca de Adamuz. Foto: Especial
Hipótesis sobre la causa
Un maquinista señaló que una posible rotura en la soldadura del carril habría provocado el desplazamiento del tren, una falla similar a un incidente registrado hace una década.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ya abrió un expediente para esclarecer responsabilidades.