El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ordenó el cierre operativo y confinamiento interno del Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en el sur de Texas, tras confirmarse dos casos de sarampión entre personas detenidas.
La decisión incluyó la suspensión total de movimientos dentro de las instalaciones y la activación inmediata de protocolos de cuarentena para quienes tuvieron contacto con los casos positivos.
Según el comunicado oficial, todos los detenidos reciben atención médica y seguimiento clínico por parte del Cuerpo de Servicios Sanitarios del ICE.
Las infecciones fueron confirmadas por el departamento de salud estatal. Ante ello, el personal sanitario aisló a los pacientes y reforzó la vigilancia epidemiológica dentro del recinto, considerado de alto riesgo por la densidad poblacional y los espacios compartidos.
El sarampión es una de las enfermedades virales más contagiosas y puede propagarse con rapidez en entornos cerrados.
ICE aseguró que se aplican medidas activas para evitar nuevos contagios, incluyendo monitoreo constante y evaluación médica a los contactos cercanos.
El brote ocurre en medio de un repunte nacional. En 2025, Estados Unidos registró 2,267 casos y 49 brotes de sarampión, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la cifra más alta desde que la enfermedad fue declarada erradicada en 2000.
Texas encabeza el aumento con más de 760 infecciones reportadas el año pasado, mientras que Carolina del Sur también enfrenta un brote significativo. Especialistas advierten que los centros de detención son particularmente vulnerables ante enfermedades transmisibles.
El centro de Dilley, operado por la empresa privada CoreCivic desde 2014, fue diseñado para albergar a familias migrantes detenidas tras cruzar la frontera. Aunque se contempló su cierre en años recientes, el contrato fue renovado bajo la actual política migratoria.