El reverendo Jesse Jackson murió este martes 17 de febrero a los 84 años, informó su familia en un comunicado. Figura central del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y cercano colaborador de Martin Luther King Jr., dedicó más de seis décadas a la defensa de la igualdad racial y la justicia social.
“Fue un líder servicial, no solo para nuestra familia sino para los oprimidos y los que no tienen voz”, expresó su esposa e hijos.
No se detalló la causa del fallecimiento, aunque en 2025 fue hospitalizado y diagnosticado con parálisis supranuclear progresiva, una enfermedad neurológica degenerativa.
Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, Jackson creció en el sur segregado. Hijo de una madre adolescente, enfrentó carencias económicas que marcaron su discurso público.
“No nací con una cuchara de plata… era una pala lo que estaba previsto para mis manos”, solía decir.
En la década de 1960 se integró a la Southern Christian Leadership Conference, donde trabajó junto a King. Estuvo en Memphis en 1968, cuando el líder fue asesinado. A partir de entonces se consolidó como una de las voces más visibles del movimiento.
En 1971 fundó Operation PUSH (Gente Unida para Salvar la Humanidad) y más tarde la Coalición Nacional Arcoíris, desde donde impulsó el registro de votantes afroestadounidenses y presionó a grandes corporaciones para diversificar sus plantillas laborales.
Participó en negociaciones para liberar rehenes estadounidenses en Medio Oriente y los Balcanes, y mantuvo presencia constante en momentos clave: desde la elección de Barack Obama en 2008 hasta las protestas por el asesinato de George Floyd.
Su frase “Soy alguien” se convirtió en consigna de autoestima colectiva para comunidades históricamente marginadas.
Jesse Jackson fue dos veces precandidato presidencial demócrata en los años 80. En 1984 quedó en tercer lugar en las primarias y en 1988 volvió a competir, ampliando el espacio político para aspirantes afroestadounidenses.