El Museo del Louvre inicia una nueva etapa. El historiador del arte Christophe Leribault fue designado como director de la institución, en sustitución de Laurence des Cars, quien presentó su renuncia.
El anuncio lo hizo la portavoz del gobierno francés, Maud Bregeon, en medio de una crisis que puso bajo escrutinio la gestión del recinto más emblemático de París.
Leribault llega con una misión clara: recuperar la confianza, reforzar la seguridad y encabezar la transformación de un museo que, pese a su éxito global, enfrenta desgaste estructural y saturación turística.
El detonante fue el robo, en octubre, de las joyas de la Corona francesa, un golpe que evidenció fallas en los protocolos de vigilancia.
A esto se sumaron filtraciones de agua que afectaron piezas y libros históricos, el envejecimiento del edificio, protestas del personal por sobrecarga laboral y un presunto fraude con entradas que habría generado pérdidas millonarias durante una década.
La presión pública creció y el relevo en la dirección se volvió inevitable.
El perfil del nuevo director
Christophe Leribault no es ajeno a los grandes retos. Dirigió el Palacio de Versalles con un presupuesto cercano a 170 millones de euros y antes estuvo al frente del Museo de Orsay. Su experiencia en gestión patrimonial y manejo de multitudes fue clave para su nombramiento.
El Ministerio de Cultura destacó su capacidad para liderar instituciones complejas y devolver estabilidad operativa.
Uno de los encargos centrales será ejecutar el plan “Louvre New Renaissance”, impulsado por el presidente Emmanuel Macron. El proyecto, que podría extenderse hasta una década, contempla:
Una nueva entrada cerca del río Sena para reducir la presión sobre la pirámide de I.M. Pei.
Espacios subterráneos adicionales.
Una sala exclusiva para la Mona Lisa con acceso programado.
Modernización tecnológica y mejoras de seguridad.
El costo estimado oscila entre 700 y 800 millones de euros y se financiará con ingresos propios, apoyo estatal, donaciones y recursos vinculados al Louvre Abu Dabi.
El Louvre recibe millones de visitantes al año. Ese éxito también es su mayor desafío: conservar obras que abarcan desde la antigüedad hasta el siglo XIX sin sacrificar innovación ni sostenibilidad.
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EL DATO
Leribault deberá equilibrar patrimonio, turismo y tecnología en un contexto donde cada decisión impacta la imagen cultural de Francia ante el mundo.
La nueva administración arranca bajo presión, pero con una hoja de ruta ambiciosa. El museo que alberga la Mona Lisa entra en una etapa decisiva.