El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que 48 líderes iraníes murieron durante la ofensiva militar coordinada entre Washington y Tel Aviv contra la República Islámica.
En entrevistas difundidas este domingo, el mandatario afirmó que la operación —iniciada el sábado— también dejó nueve embarcaciones navales iraníes hundidas y daños significativos en el cuartel general de la Marina de Irán.
“Vamos por el resto”, declaró en tono desafiante, al sostener que la campaña avanza conforme al plan previsto.
De acuerdo con lo expuesto por Donald Trump, entre los fallecidos se encuentran figuras clave del aparato político y militar iraní.
Irán confirmó la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei; del jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamad Pakpour; y de Alí Shamkhani, asesor cercano del líder y responsable del Consejo Nacional de Defensa.
Las confirmaciones oficiales desde Teherán marcaron un punto de inflexión en el conflicto, al tratarse de figuras centrales en la estructura de poder iraní.
El mandatario detalló que fuerzas estadounidenses destruyeron parcialmente el cuartel general de la Marina iraní y hundieron nueve embarcaciones.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que una de las acciones incluyó el hundimiento de un buque de guerra iraní atracado en el Golfo de Omán. No se precisó el número de tripulantes a bordo ni el tipo exacto de nave.
Las declaraciones presidenciales se emitieron antes de que el Pentágono confirmara las primeras bajas de Estados Unidos en el conflicto.
El Centcom reportó la muerte de tres militares estadounidenses, además de cinco heridos graves y varios con lesiones leves derivadas de las operaciones en la región.
La confirmación introduce un nuevo factor en el escenario político interno estadounidense, mientras la ofensiva continúa y la tensión regional escala.
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EL DATO
Donald Trump insistió en que la operación sigue su curso y que los objetivos militares se están cumpliendo según lo programado. Sin embargo, la magnitud de las pérdidas —tanto iraníes como estadounidenses— anticipa una fase de alta volatilidad.
El intercambio de ataques y las declaraciones públicas elevan la presión diplomática internacional, en un conflicto que ya impacta rutas marítimas estratégicas y el equilibrio de seguridad en Medio Oriente.