Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron este domingo el inicio de una ofensiva aérea directa contra objetivos del régimen iraní en pleno centro de Teherán, en el marco de la denominada Operación ‘Rugido de León’.
Según la Unidad del Portavoz militar, la Fuerza Aérea israelí actuó con información de inteligencia para ejecutar una “ola de ataques” dirigida a instalaciones estratégicas vinculadas con la estructura militar iraní.
La operación marca uno de los episodios más delicados en la escalada regional, al trasladar los bombardeos al núcleo político y simbólico de Irán.
De acuerdo con el parte oficial, en las últimas 24 horas aviones de combate israelíes lanzaron más de 1,200 municiones.
Los objetivos incluyeron sistemas de defensa aérea, infraestructura militar y puntos considerados estratégicos en distintas zonas del país.
El Ejército israelí aseguró que los ataques buscaron “establecer superioridad aérea” y abrir paso hacia nuevos objetivos en la capital iraní.
El volumen de fuego y la extensión territorial de los bombardeos reflejan una operación de gran escala.
Aunque no se detallaron daños específicos ni cifras de víctimas, el anuncio confirma un salto cualitativo en la confrontación indirecta que ambos países han sostenido durante años.
El ataque en Teherán eleva la presión en Medio Oriente y coloca a la comunidad internacional en alerta ante una posible expansión del conflicto.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no han emitido un balance oficial sobre el impacto de los bombardeos.
Analistas advierten que un intercambio directo entre Israel e Irán podría modificar el equilibrio de seguridad en la región, con implicaciones diplomáticas y militares más amplias.
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EL DATO
La Operación ‘Rugido de León’ consolida así una fase de confrontación abierta, con efectos que trascienden las fronteras de ambos países.