Lo que debía ser un traslado militar sin contratiempos terminó convertido en una de las escenas más devastadoras del año en Crimea.Un avión Antonov An-26 de las Fuerzas Armadas rusas se estrelló en una zona montañosa del distrito de Bajchisarái, dejando 29 personas muertas, según los primeros reportes oficiales.
El Ministerio de Defensa informó que la aeronave perdió contacto con los radares alrededor de las 18:00 horas del martes. Minutos después, equipos de rescate localizaron los restos del aparato en un área de acantilados y vegetación densa.
La agencia estatal TASS afirmó que en el An-26 viajaban seis tripulantes y 23 pasajeros, todos fallecidos.
Sin embargo, el Comité de Investigación de Rusia difundió otra cifra: siete tripulantes.
Esa diferencia abrió la puerta a dudas sobre el número real de ocupantes e incluso la posibilidad de un sobreviviente, aunque ninguna autoridad ha confirmado esa versión.
Sin señales de ataque, pero con un posible fallo técnico
En los restos no se hallaron indicios de impacto externo, lo que apunta a una falla técnica como principal línea de investigación. Aun así, los peritos no descartan otros escenarios y ya se abrió una causa penal para esclarecer el siniestro.
El Ministerio de Defensa aseguró que, de momento, no existe evidencia de “interferencia externa” y pidió esperar los resultados de las pericias oficiales.
El desplome del An-26 se suma a una serie de incidentes recientes en la aviación militar rusa. En diciembre pasado, un Antonov An-22 cayó en Ivánovo, dejando siete tripulantes muertos.
Meses antes, un MiG-31 se accidentó en Lípetsk y, en 2022, un Sukhoi Su-34 se estrelló en una zona residencial de Yeysk, provocando un incendio que costó la vida a 15 personas.
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EL DATO
La acumulación de accidentes ha encendido las alarmas sobre el estado de las aeronaves y los protocolos operativos del Ejército ruso.