Lo que inició como un viaje de exploración terminó en una emergencia sanitaria. Un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius dejó tres personas muertas, varios pasajeros enfermos y a más de un centenar varados frente a Cabo Verde, mientras autoridades internacionales intentan contener el riesgo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó protocolos de respuesta urgente y coordina acciones con distintos países para atender a los afectados, evacuar pacientes y esclarecer el origen del contagio. A pesar de la gravedad de los casos, el organismo insiste: el riesgo para la población en general es bajo.
El barco, operado por Oceanwide Expeditions, zarpó el 20 de marzo desde Ushuaia, Argentina, con destino a la Antártida y varias islas remotas del Atlántico Sur. A bordo viajaban cerca de 150 personas entre pasajeros y tripulación.
El primer caso detectado fue un hombre de 70 años que presentó síntomas durante el trayecto y murió días después.Su esposa enfermó posteriormente y falleció en un hospital de Johannesburgo.Un tercer paciente permanece en estado grave en Sudáfrica, mientras otros casos sospechosos siguen bajo observación.
Actualmente, la embarcación permanece fondeada frente a Praia, en Cabo Verde, a la espera de evacuaciones médicas y nuevas instrucciones sanitarias.
España ya se prepara para recibir el barco en las Islas Canarias, donde se realizará una evaluación integral y desinfección total.
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente, pero potencialmente letal. Se transmite principalmente por contacto con roedores infectados o por inhalación de partículas contaminadas con su orina, saliva o excremento.
Aunque la transmisión entre personas es rara, sí puede ocurrir en condiciones específicas, como contacto cercano y prolongado. Una de las variantes más estudiadas es el Virus de los Andes, identificado en Sudamérica.
Los síntomas iniciales suelen ser fiebre, dolor de cabeza y malestar general, pero pueden evolucionar rápidamente a un síndrome respiratorio grave.
Una de las principales hipótesis apunta a que el contagio ocurrió antes de abordar el barco, posiblemente durante actividades en tierra en entornos naturales. El periodo de incubación del virus —de una a seis semanas— respalda esta posibilidad.
Sin embargo, las autoridades no descartan transmisión dentro del crucero, especialmente en espacios cerrados como camarotes. Equipos epidemiológicos continúan analizando muestras y rastreando contactos para determinar la cadena de contagio.
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EL DATO
La OMS reiteró que no existen razones para restringir viajes ni generar alarma internacional. No obstante, el caso evidencia cómo enfermedades poco comunes pueden escalar rápidamente en entornos cerrados y con movilidad internacional.