En 1969, uno de los gurús clásicos de la gestión de la calidad publicó un libro que habría de crear bastante controversia, desde su título: ‘Quality is Free o La Calidad es Gratis’. En ese documento, su autor trataba de alentar a las empresas a invertir en calidad. Recordemos que en esa época las empresas americanas enfrentaban una creciente competencia de empresas asiáticas y europeas. Como dice el popular refrán mexicano: “Nadie es profeta en su tierra”, Crosby encontró resistencia a sus contribuciones en las empresas americanas, mismas que veían con malos ojos las inversiones en Calidad y Control Estadístico de Calidad.
Dicen que los que no estudian historia y la utilizan están condenados a repetirla. En pleno siglo XXI, nos encontramos con condiciones similares en las empresas mexicanas: una competencia creciente de empresas y productos de todos lados del orbe, una inflación creciente, devaluación constante de la moneda (a $ 18.80 la paridad peso-dólar) y uno de los índices más bajos de productividad de la OCDE. Las condiciones están puestas para implementar sistemas de calidad y mejora continua en las empresas que quieran sobrevivir y crecer.
¿Por qué calidad? y ¿Por qué es gratis?
Calidad va más allá de medir defectos en la producción. Es el sistema organizacional que tiene como objetivo la sustentabilidad del negocio a largo plazo; es decir, satisfacer en forma continua los requerimientos del cliente. Estos requerimientos son cambiantes y aunque la empresa sea la mejor en su ramo, nunca debe olvidar su misión principal. Existen leyendas de empresas que lo olvidaron y perecieron (ej.: Kodak). El sistema de calidad incorpora procesos, personal, equipo y todos los elementos necesarios para que dichos requerimientos sean satisfechos, el cliente esté contento y nos recomiende con otros clientes. Si alguno de estos elementos no funciona, la calidad final demerita: nuestra cadena de calidad es tan fuerte como su eslabón más débil.
Entonces gestionar la calidad es una necesidad para seguir compitiendo; ¿De dónde se infiere que es gratis?Al implementar cualquier sistema de calidad se requiere de un proyecto que incluya entrenamiento, cambios o adecuaciones de procesos, nuevos equipos o maquinaria si se requiere. Nada de ello es gratis. Sin embargo, Crosby nos invita a hacer simples matemáticas de evaluación de proyectos: ¿Cuánto cuesta la producción de producto defectuoso? ¿Cuánto cuesta la alta rotación del personal? ¿Cuánto cuesta la pérdida de clientes por servicios lentos y poco confiables? ¿Cuánto cuesta traer nuevos clientes?Al comparar dichos costos con la inversión requerida, casi siempre el resultado es ¡Calidad se paga sola!Una vieja receta que nos puede ayudar a mejorar nuestra situación aún con condiciones como las actuales. Solo requiere un cambio cultural en la empresa mexicana tradicional.
*El Dr. Miguel Rocha Romero, director de la Maestría en Sistemas de Calidad y Productividad del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.