La columna pasada comentábamos que los mercados financieros y los ligados a la inversión extranjera directa (sin olvidar a los capitales nacionales) están atentos a las señales e intenciones que van dando los gobiernos en turno y con lupa cuando se trata de gobiernos electos y de transición.
Se han lanzado señales a este primer espectador de lo que viene para México en el siguiente sexenio, no es casualidad que el gabinete económico y de relaciones con el entorno mundial haya sido el primero en anunciarse, esto es para evitar especulaciones y bolas de nieve que de pronto ya no se detienen y terminan en situaciones de crisis irremediables.
Estas señales referidas fueron bien recibidas por los mercados y empresarios, quienes recientemente habían mostrado inquietud por los próximos cambios anunciados en el poder judicial y con ello en el sistema de justicia y el estado de derecho, esto trajo la depreciación del peso y un compás de espera en tensa calma para los inversionistas.
Si bien para alivio de todos, hoy existe un periodo de expectativa moderada, la línea del tiempo nos marca que septiembre será fundamental por las posibles reformas constitucionales, y en donde, los agentes económicos tendrán una reacción inmediata, esperando sea favorable. De primordial interés para los mercados también están quiénes serán los titulares de energía y de la CFE y con ello la política energética ha implementar, ya que es trascendental en el futuro de la inversión productiva en México.