Al concluir este ciclo en el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ), donde he tenido el honor de desempeñarme como directora administrativa, quiero dirigir estas palabras a todos ustedes, quienes han sido parte fundamental en estos últimos nueve años. Este trayecto, lleno de aprendizajes y experiencias inolvidables, ha sido profundamente enriquecedor, y nada de ello habría sido posible sin el apoyo y la colaboración de cada miembro de esta gran familia.
Al mirar atrás, recuerdo con claridad los desafíos que enfrentamos juntos, los proyectos que impulsamos y los logros que celebramos, tanto grandes como pequeños. Me siento inmensamente agradecida por cada uno de estos momentos, en los que se refleja el esfuerzo, la dedicación y el espíritu de equipo que nos distingue. COBAQ ha sido mi segundo hogar, un espacio donde he crecido tanto a nivel profesional como personal, siempre respaldada por personas comprometidas y apasionadas por lo que hacen.
Agradezco a cada compañero de trabajo, desde quienes compartieron conmigo el día a día hasta aquellos que, aunque a la distancia, siempre estuvieron presentes a través de un correo o una llamada. Gracias por confiar en mí, por permitirme aprender de ustedes y por mostrarme el verdadero valor del trabajo en equipo. Me llevo en el corazón cada sonrisa, cada conversación y cada instante compartido.
Hoy cierro este capítulo con el corazón lleno de gratitud, feliz por haber sido parte de una institución tan comprometida con la educación y el futuro de la juventud queretana. Me enorgullece haber contribuido a esta historia y tengo la certeza de que nuestros caminos volverán a cruzarse.
Gracias, COBAQ, por permitirme formar parte de esta gran familia. Siempre llevaré conmigo el orgullo COBAQ.