Combinación de deporte y técnica artística, la danza en silla de ruedas ha llevado a este club a competir a nivel nacional para mostrar sus destrezas
María Morote
El Club de Danza Yha N’Hei desde julio del año pasado reúne a aficionados a la danza en silla de ruedas en las instalaciones que les presta el CRIQ junto al Estadio Corregidora.
Miguel Ángel Méndez y Vanesa Tapia destacan que el baile combina el acondicionamiento con lo artístico: “Antes no me sabía mover y ahora me muevo un poquito más. Le entro a todos los estilos”, dice Vanesa. /Foto: Desirée Mendoza
La promotora y entrenadora del grupo, Rosa Aurora Medina Valdivia, comenta que algunos de sus integrantes ya acudían a clases de acondicionamiento físico al centro. El boca a boca y los “curiosos” que asistían a otras terapias en el CRIQ han hecho que la actividad se llene con hasta 25 personas.
Con ayuda de la coreógrafa Artemisa Velasco, los alumnos del Club Yha N’Hei aprenden bailes regionales, como el jarabe tapatío o el huapango, y estilos modernos, como la samba y el tango. /Foto: Desirée Mendoza
Atraídos por su doble faceta deportiva y artística, los bailarines han desarrollado sus destrezas hasta el punto de clasificarse para las Paraolimpiadas Nacionales. También participan en eventos locales, como la Feria Patronal de San Gregorio en la colonia del Tepetate, donde asisten a su actuación.
En lo que todos coinciden es que el baile les hace felices: “cuando uno anda medio tristón, con la musiquita y el baile se te quita lo que te acongoja. Nos falta por aprender, porque tenemos poquito bailando, pero lo hacemos de corazón y con mucho gusto para la gente”, explica Gabriela Olvera, una de las bailarinas del club.
Miembros del Club Yha N’Hei interpretan una
coreografía de danza en la Fiesta Patronal de San Gregorio en el Tepetate, donde fueron invitados para amenizar a los habitantes de la colonia. /Foto: Desirée Mendoza
Vecinos del ‘Tepe’ y asistentes a la fiesta de San Gregorio se unen para ayudar a bajar del escenario a la bailarina Virginia Torres, después de la actuación grupal
de samba del Club de Danza Yha N’Hei. /Foto: Desirée Mendoza
Virginia Torres lleva practicando danza en silla de ruedas un año y medio: “Casi no salía de la casa. Cuando me di cuenta que había esto, me llamó la atención, quise ver
de qué se trataba y me gustó”, explica. /Foto: Desirée Mendoza
Los miembros del club de danza se alistan para actuar en la Fiesta Patronal de San Gregorio donde bailarán jarabes, huapangos, samba y otros ritmos. /Foto: Desirée Mendoza
El Club de Danza Yha N’Hei de Querétaro acoge a bailarines con discapacidad motriz, luxación de cadera o CI muy bajo, pero también a gente sin discapacidad, a quienes denominan
“convencionales”. /Foto: Desirée Mendoza