Evitar el agua caliente, hidratarse y tener una buena alimentación es fundamental
Giovanna Cancino
Con la llegada de invierno y con temperaturas que descienden bastante, es necesario tener un estricto o disciplinado cuidado con la piel, ya que suele resecarse más de lo normal y se hace más sensible en algunas zonas.
Habrá distintas variaciones que se pueden notar con el frío dependiendo del tono de piel; es decir las personas con tez clara presentan en ocasiones enrojecimiento al exponerse a sitios calientes sin mucha humedad.
Por ello, veremos algunas recomendaciones para su protección.
Recomendaciones
De acuerdo con Adriana Raimondi, médica dermatóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y de la Academia Americana de Dermatología, se deben tomar estas precauciones:
No’ al agua muy caliente: Aunque no parezca, excederse con la temperatura del agua puede ser muy contraproducente, ya que la deshidrata. Si expones tu piel, es necesario que la seques bien después de bañarte.
Hidratación: Cada momento es ideal para hidratar la piel con cremas, aunque estés en lugares cerrados.
Exfoliantes: No es recomendable si se tiene una piel muy seca y sensible. Tomar un tratamiento una vez a la semana es suficiente para eliminar las células muertas.
Protección: A pesar de que no haya mucho sol o esté nublado, no dejes de usar protector solar.
No’ a las irritaciones: Elegir siempre artículos para la piel con fragancias suaves o incluso evitarlas. Lo ideal son los ungüentos para las partes que más se resequen en el cuerpo, ya sean codos, rodillas o labios.
Buena alimentación: Para tener una piel saludable, es necesario evitar comer embutidos, carnes, alimentos procesados, sal, harinas y bebidas azucaradas; y sustituirlos por frutas frescas, semillas, y cítricos.
Una buena alimentación te ayudará a mantener una piel saludable