En entrevista señala que las epidemias deben atenderse con rapidez y contundencia desde el principio pues el coste de la vacilación es muy caro
Redacción
Si hay algo de este siglo que será mencionado a través de la historia, sin duda alguna, será este virus.
Condenados a vivir con él en lo que llega una cura, un tratamiento o mejores formas de diagnosticarla, el ser humano deberá de adaptarse a él, como lo ha hecho con otros tantos.
De acuerdo con una publicación realizada por la Gaceta UNAM, a decir de Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa de laboratorio de Genética Molecular de la Facultad de Odontología de la UNAM, esta pandemia se asemeja mucho a la ocurrida durante la Primera Guerra Mundial, por lo que se debe actuar en consecuencia.
Un hombre con una mascarilla camina frente a un mural de Ernesto «Che» Guevara, mientras que otros peatones aparecen reflejados en el espejo de un vehículo en La Habana, Cuba / Foto: AP
Si bien todas las epidemias que hemos vivido “nos han dejado mucho aprendizaje”, la historia nos ha demostrado que, de no actuar con rapidez y contundencia desde el inicio, el coste de la vacilación será muy cara.
Si se vacila y se actúa con lentitud y miedo, se le da ventaja al patógeno, lo que significa que siempre vamos a perder”.
En entrevista con Radio UNAM, la doctora Ximénez-Fyvie comentó que el cometido no es resignarnos y sentarnos a esperar a que ocurra lo que va a ocurrir, sino todo lo contrario: detenerlo, hacer todo lo posible para que nadie se infecte.
Existe una falsa percepción de que lo que está pasando estaba predestinado. Todo lo que sucede y sucederá es consecuencia de las decisiones y acciones que se han ido tomando”.
Mencionó las acciones de Dinamarca, Nueva Zelanda y Taiwán; radicalmente diferentes al resto del mundo.