Convertir las adversidades en oportunidades puede ser una práctica que algunos se propongan en esta crisis ocasionada por la COVID-19
Diana Chaparro Castellanos / AM Media Lab Anáhuac
Tania Palacios Kuri cree que al final de la crisis ocasionada por la COVID-19 podremos determinar qué tan fortalecidos salimos con sociedad. “El final de esta pandemia nos dirá más allá de números, pesos y caídos, cuánto se crece en crisis; lo que cualitativamente hemos evolucionado”, señaló.
Para la diputada Tania Palacios Kuri estos tiempos de pandemia se han convertido en un verdadero escenario para determinar la fortaleza humana. “El freno de mano económico, social, de salud y de muchas dimensiones humanas más nos hace cuestionar y valorar lo esencial”, dijo la diputada en entrevista para este medio.
Foto: Especial.
La pandemia se ha convertido en un buen pretexto para revalorar las prioridades, para detenerse en la realidad que nos rodea y dejar de lado aquello que no corresponde a la misma “Nuestra lista de prioridades se perfecciona, se hace más real, lo que siempre debe ir en primer lugar toma su espacio”, dijo.
Convertir las adversidades en oportunidades puede ser una práctica que algunos se propongan en esta crisis ocasionada por la COVID-19, pero también habrá quienes “se enfrenten a viejos monstruos con una nueva espada”.
Para la diputada hay que tener respeto y compresión para aquellos que no pueden hacer el confinamiento estricto porque viven al día. Ellos, dice, son lo que verdaderamente están poniendo en juego ‘su pellejo. “realizan actividades indispensables y no susceptibles de suspenderse, que arriesgan el pellejo propio por el ajeno y por el futuro. La vida ha cambiado, su dinámica, su velocidad y su ritmo.”
Ahora, esta crisis nos ha puesto en relieve como sociedad, opina Palacios Kuri. “Somos conscientes de lo vulnerable que es un cuerpo y lo fuerte que es la palabra resiliencia. Dejamos lo cómodo de la individualidad por lo indispensable de la colectividad.”
Los hombres y mujeres, opina la diputada, que están en la primer línea de la contingencia no solo merecen admiración y respeto, enseñan con su labor el trabajo de equipo.