Vivimos una jornada histórica en el estado, se decidió en gran parte qué rumbo se quiere para nuestro Querétaro, y los ciudadanos fueron claros: aquí se vive bien y se vive en paz
Vivimos una jornada histórica en el estado, se decidió en gran parte qué rumbo se quiere para nuestro Querétaro, y los ciudadanos fueron claros: aquí se vive bien y se vive en paz.
A pesar de los esfuerzos de ciertos personajes por desestabilizar, generar incertidumbre o miedo, los queretanos supimos que fueron hechos aislados y provocados evidentemente por algunos porros disfrazados de candidatos, es por eso que salimos a votar y se votó por la paz, porque aunque todo es perfectible, lo que funciona y se hace bien no debe tocarse.
Si bien, en el congreso local hubo un cambio a como se encontraba la actual legislatura, los diputados del PAN fueron los que más votos obtuvieron, de la misma manera que los diputados federales, y ni qué decir en la elección por el senado, donde fueron más de cien mil votos de diferencia.
En contraste con muchos personajes, aquí no se le tiene miedo a la división de poderes, a los contrapesos, a las instituciones. Aquí no hay nada que esconder.
En Querétaro se votó por la paz, por los buenos gobiernos, los que le entran a las problemáticas de fondo, resuelven, son cercanos, escuchan y atienden. Los que gobiernan para todos, unen, concilian.
Contrario al discurso de un mapa político guinda, la realidad es que en Querétaro, los municipios donde se concentran más del 80% de la población, seguirán siendo gobernados por el PAN, no es casualidad, la gente sabe cómo quiere vivir y sabe quién le ofrece esa calidad de vida.
Aquí no se administra la popularidad o aprobación, aquí se gobierna.