El 18 de enero, Querétaro vivió una experiencia inédita en el ámbito culinario: el ronqueo de un atún de 161 kilos en Soko, restaurante insignia del Grupo Nama.
Este evento, liderado por el chef Óscar Magaña y un maestro ronqueador, presentó por primera vez en la ciudad esta tradición japonesa que combina técnica, historia y respeto por el producto.
Foto: Armando Vázquez
El ronqueo, denominado así por el sonido que producen los cuchillos al deslizarse por los huesos del atún, es mucho más que un simple despiece. Este arte, con raíces en Japón y España, maximiza el aprovechamiento del atún aleta azul, una de las especies más preciadas en la alta cocina. En Soko, los comensales presenciaron cómo se trabajaron partes exquisitas como el otoro, el chutoro y el akami (lomo superior), las joyas de este pescado.
La pesca del atún aleta azul es un ejemplo de conservación y sostenibilidad. Países como Japón, España y México regulan estrictamente las cuotas de captura para preservar el ecosistema marino. Técnicas como la almadraba, utilizada en España, reflejan un compromiso ancestral con la captura responsable.
El ejemplar trabajado en este evento fue capturado bajo estos estándares, garantizando frescura y calidad en cada corte. Soko se destacó no solo por la experiencia gastronómica, sino también por su estilo arquitectónico que complementó la atmósfera sofisticada del evento.
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Los asistentes disfrutaron de un menú exclusivo que fusionó tradición japonesa con toques contemporáneos, marcando un precedente para la alta cocina en Querétaro. Más allá de deleitar los sentidos, el ronqueo subrayó la importancia de la gastronomía responsable, posicionando a Querétaro como un destino clave para experiencias culinarias únicas.
Foto: Armando Vázquez
Este evento fue un tributo a la maestría y a la conexión entre el arte culinario, la sostenibilidad y la tradición.
La promesa de consolidar esta práctica como un referente local ya es evidente. En Soko, historia y sabor se fusionaron para crear una vivencia irrepetible que los paladares más exigentes sabrán apreciar.